De mantecados, dietas, gimnasios y profes de gimnasio

Algunos ya sabéis que a la vuelta del verano, empecé a hacer dieta. Bueno, vamos a remontarnos a después de Navidad para poner las cosas en perspectiva: yo en Navidad me hincho, no es que me hinche en plan gases o por tener la regla, me hincho a comer. Adoro los mantecados y las hojaldrinas, sí, y también me gustan los roscos de vino, el turrón duro, el blando, el de chocolate y el que sea, bueno, el de tutti frutti no mucho. El mazapán no me vuelve loca, pero si encarta, pues encarta. En mi casa además, en estas fechas se hace lomo en manteca colorá, que es uno de los pecados capitales más ricos del mundo, y más cuando viene con su zurrapa. A todo esto se suma que, como estamos en casa de la familia, no tengo que preocuparme de hacer comida ni nada, hombre, algo ayudo, pero vamos que no es como en casa, básicamente me lo ponen todo por delante y yo solo tengo que zampar. Y a mí, señoras y señores, me gusta mucho zampar.

Bueno, pues siempre vuelvo con varios kilos de más a casa, cosa que no me preocupa, porque lo tengo asumido. Cuando sabes que no vas a probar los mantecados hasta el año siguiente, todo te da igual, tienes que comer por los meses venideros. Bueno, pues la última Navidad cogí un par o tres kilos. El caso es que vi un documental sobre el azúcar , estaba hecho en EEUU, aquí tenéis otro, hecho en Europa,  pero dicen básicamente lo mismo, así que  me propuse dejarla, algo que pensé que nunca lograría… pero lo logré. El caso es que yo era de las de dos cucharadas de azúcar en el café y para mí era impensable tomarlo sin nada, pero te acostumbras. Y así con todo. Estuve un mes sin nada de azúcar refinada y, ojo, sin alimentos que llevasen azúcar, que eso sí que es difícil. Anda que no he mirado (y sigo mirando) etiquetas. Después de ese mes, seguí sin tomar, pero más relajada,  por ejemplo cuando salía a a comer fuera o algo así, sí que me tomaba un postre, pero ya no era diario. Pues perdí 3 kilos y no en demasiado tiempo.

Después del verano empecé una dieta de un libro que se llama La dieta smart 

dieta smart

 

 No os voy a contar todo el libro, diré que consiste en bajar carbohidratos y grasas, va por etapas, para mí ha sido fácil y que a lo que llegas es a acostumbrar a tu cuerpo a comer sano. A mí me ha funcionado, aunque también tengo que decir que soy bastante disciplinada cuando me lo propongo y que disfruto de la verdura, lo cual es básico para todo el que quiera estar en forma.

El caso es que también me apunté al gimnasio. Estoy yendo casi a diario (los findes no suelo ir) y echo una hora más o menos. Al principio solo estaba haciendo elíptica, cinta y máquinas porque no me veía preparada para afrontar una clase. De hecho, el señor Armadillo me regaló una Fitbit para controlarme el pulso, porque el primer día la elíptica en la que estaba me marcaba 180 pulsaciones a los dos minutos de subirme, muy triste, lo sé, yo me imaginaba allí tirada en el suelo con un infarto, y una esquela que dijera “El deporte la mató”.

Hace tres semanas me decidí, ya me encontraba preparada y fui a mi primera clase de “Danza brasileña”. Me lo pasé pipa, una que hace años que no sale a bailar (bueno, miento, bailé con Adriana en su cole cuando fue la Halloween Disco) pues esto es lo más parecido a salir de marcha :) Además la mitad de las canciones están en español, que si Ricky Martin, que si Bailando de Enrique Iglesias y ya cuando en la última clase pusieron el Bamboleo, lo di todo, más flamenca que todas las cosas.

Fui también a clase de kettlebell, pero esa no me gustó, la profe ponía malas caras, en plan “Vaya gente patata, que no levantan kettlebells de 200 kilos…” y a mí eso no, a mí que me animen, que yo hago lo que puedo.

Y también me apunté a clase de Fitness rebounding, que no tenía ni idea de lo que era, en la página del gimnasio decía que era un ejercicio de bajo impacto, así que pensé que perfecto, algo relajadito para los viernes. Vale, pues es una hora dando saltos en una cama elástica, una de estas pequeñitas:

 

camaelastica

Bueno, hacemos descansos cada 15-20 minutos para hacer abdominales, triceps y flexiones. Cuando me enteré que era dar saltos, pensé en cancelar la clase, pero no, ahí que fui. Y se aguanta. Con miedo al principio, porque pensé que iba a pisar mal e iba a parar al suelo, consolándome pensando que seguro que no era la primera. Pero no, no me he caído. Y he repetido y voy a seguir yendo. Y además la profe ha acabado hoy la clase con “Thank you ladies for your hard work”, así es que da gusto, aquí es donde se ve la gente que cuida su trabajo, que te ponen a saltar y a sudar, pero con cariño.

El caso es que entre una cosa y otra, me siento fenomenal, se nota el comer bien y el hacer deporte. Y se me están poniendo unas piernas con tanto baile y tanto salto que si le doy a alguien una patada lo desbarato, aunque cuando estoy en la máquina, haciendo abductores, siempre pienso en esta muchacha y en que nunca podré hacer lo que ella hace ;)

One Thought on “De mantecados, dietas, gimnasios y profes de gimnasio

  1. La madre que la parió, ¿los tacones ayudan con lo de la sandía? :O
    Dicho lo cual, me parece genial nena, yo nunca seré capaz de nada parecido pero me parece sano y humano que hagas eso durante el año y luego te lo saltes convenientemente para darte tus buenos homenajes. En Navidad nos tenemos que ver, pero no os pongáis de lado, a ver si no os vamos a encontrar! :)

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