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Prejuicios

Cuando salí del hospital a causa de toda la quimio, medicación, esas movidas que te meten en el cuerpo, no me podía dar el sol. Salí además en verano, así que había mogollón de sol, todo el rato. Me compré una crema de protección “¡No puedes pasar!” de esas superpastosas que cuesta la vida ponérselas y que notas cómo se derriten y empiezas a brillar. Además, llevaba un pañuelo en la cabeza, en esos momentos no estaba para protagonizar un anuncio de Timotei, vamos. Que sí, que es verdad que me lo ponía con arte, que un día una amiga me dijo que parecía una artista de cine y todo, pero vamos que iba con turbante. Para acabar de arreglar el conjunto y como resulta que, como ya he dicho, no me podía dar el sol, mis padres me regalaron una sombrilla. Una sombrilla de estas chinas, muy bonita la verdad, naranja y con florecitas, pero no lo más habitual del mundo. 

El caso es que iba un día paseando con mis padres de esta guisa:  ropa ancha (supongo porque es lo normal en mí), cara brillante, turbante y sombrilla, y de repente mi padre me preguntó: “¿Tú crees que la gente cuando te ve pasar piensa que estás mala o directamente que estás loca?” A mí la pregunta me hizo mucha gracia, pero había mucha verdad, supongo que con esas pintas muchos pensarían que estaba como una cabra y que me creía una princesa oriental o algo así :)

Total, que a partir de ese momento y por otras cosas que me pasaban estando en esas circunstancias (tener que ir con mascarilla si iba a un sitio con mucha gente, tener que coger el ascensor para todo porque me cansaba, cuando ya podía coger transporte público tener que ir sentada y no ceder el asiento…) me di cuenta de que prejuzgamos mucho sin conocer circunstancias, que a lo mejor tendríamos que pensar cuáles son los motivos  antes de criticar comportamientos.

Dicho todo esto, que de verdad que intento no prejuzgar, a veces hay gente que hace cosas que… Por favor, que alguien me explique cuáles pueden ser las circunstancias que hacen que alguien llegue a los vestuarios del gimnasio, después de haber estado haciendo ejercicio (porque es lo lógico pero porque además la he visto en la sala), sudando y no se meta a pegarse una ducha. Que dices “Igual se va a su casa y se ducha allí, que es lo más normal”. No, no, no. Se seca su mata de pelo casi hasta la cintura (el sudor, vamos) incluso se hace las planchas. Se pone desodorante (sí, sin lavarse) se viste con ropa de salir, se maquilla y se va tan contenta. Venga, vamos a no prejuzgar, a lo mejor a la muchacha se le olvidó los avíos para ducharse y tiene que ir a currar y no le da tiempo… Vale, hoy la he vuelto a ver hacer lo mismo. A veces no prejuzgar es muy difícil… ;)

Muchachito

Uno de los regalos de Reyes que me hizo el señor Armadillo fueron unas entradas para un concierto de Muchachito aquí en Londres, me puse más contenta que todas las cosas, claro. El concierto fue el pasado jueves en la sala La Scala (donde, por lo visto, tocan muchos grupos españoles). Es una sala muy pequeña, lo cual es genial porque, obviamente, todo se ve mucho mejor, estás más como en familia :)

Abrían las puertas a las 7’30, pero yo por problemas logísticos con la canguro, no podía llegar a esa hora. El señor Armadillo sí que estaba allí, el primero de la cola, además. Cuando yo llegué, la cosa estaba más complicada, había mogollón de gente, a echarle paciencia, porque además aquello iba muy lento. El concierto empezaba a las 8’30, y creo que es uno de los pocos que han empezado a su hora, así que las primeras canciones me las perdí :(

Por fin logré entrar, que por cierto, te daban La maqueta adelanto de su nuevo disco. Allí vi al señor Armadillo, en primerísima fila, y aunque pensé que iba a ser imposible llegar hasta él, le pregunté a uno de los de seguridad cómo podía llegar hasta donde estaba mi marido y, más majo que todo (la verdad sea dicha, me extrañó) me abrió para que pudiera pasar por delante, así que la cosa salió redonda, ya me veía viendo el concierto sola y atrás.

Debo reconocer que al principio me decepcioné un poco cuando vi que no había venido el resto de la banda, porque son muy buenos y porque además lleva instrumentos de viento, y en mi opinión, la gracia que dan los instrumentos de viento es básica en algunas bandas ¿qué sería, por ejemplo de Matador de Los Fabulosos Cadillacs sin la melodía de los instrumentos de viento?¿Y de La Pulquería, de cualquiera de sus canciones? Pues no, no serían lo mismo… Tampoco iba el pintor que lleva a los conciertos y que pinta un cuadro durante la actuación :(

El caso es que allí estaba Muchachito, más solo que la una, con un par de guitarras, percusión, y una armónica, y como si de un hombre orquesta se tratase, él se apañaba con todo. Qué energía, madre mía, yo estaba cansada nada más de verlo, vamos, que fue increíble.

¿Os acordáis las típicas noches de moraga en la playita, en verano, donde había uno de vuestros colegas que tocaba la guitarra y todo el mundo se ponía a cantar, y le pedía canciones y él las tocaba, y más cantar? Pues lo mismo, la misma sensación, así de a gusto nos hizo sentir Muchachito. Salió como cuatro veces, salía y decía cosas del tipo “¿Es que no tenéis casa? A ver, que yo hasta mañana a las 5 que sale el avión…” y cada vez tocaba tres o cuatro canciones más, tanto fue así que el concierto se alargó hasta casi las 11 de la noche y os digo que eso aquí es casi impensable, que todos los conciertos a los que hemos ido no llegan a las 2 horas… Yo creo que las cantó todas, Aire (una de mis preferidas), Azul (otra de mis preferidas), La quiero a morir (que, aunque no es suya, la versión mola mil), hasta No estaba muerto, que estaba de parranda…

Resumiendo: a la conclusión a la que llegué es que además de un pedazo de artista se ve que tiene que ser un encanto de persona, que disfruta con lo que hace, que se lo pasa bien y hace que su público se lo pase bien. Muy, muy recomendable, un cinco estrellas.

Concierto Muchachito

Concierto Muchachito

Concierto Muchachito

Concierto Muchachito

Concierto Muchachito 5

Concierto Muchachito

Concierto Muchachito 4

Concierto Muchachito

 

Concierto Muchachito

 

Quince años

No, no estoy hablando de la canción, que seguro que es lo primero que se os ha venido a la cabeza (y va a tardar en irse, que es de las que se pegan) hoy hace quince años que conocí al señor Armadillo. Ya sé que hay un montón de escépticos en la sala, pero puedo afirmar rotundamente que fue amor a primera vista, ya está, ya lo he dicho, que nadie tire piedras. Vale, no vamos a llamarlo AMOR, vamos a decir que el muchacho me gustó desde el primer momento, era mi tipo, parecía hecho a medida para mí y como le digo a Adriana cuando se lo cuento, fue verlo y empezaron a salirme corazoncitos de la cabeza. Recuerdo que lo único que pensaba era “Por favor, que no sea imbécil”, que lo de la cosa física está muy bien, pero vamos que venga acompañado de algo más, por favor, si no, apaga y vámonos. Y resultó que no, que el muchacho no era imbécil, de hecho teníamos muchas cosas en común,  podíamos hablar de mil cosas,  era interesante, inteligente y con ese humor ácido con su punto de mala leche que a mí tanto me gusta…

Hoy hace quince años que oí por primera vez su voz al decirnos a mi (muy querida) amiga Susana y a mí “¿Sois españolas?” mientras se echaba el pelo detrás de la oreja. Hoy hace quince años que mi vida cambió por completo y empezó a ser mejor. Hoy hace quince años que conozco a mi mejor amigo. Y como ya le dije el otro día (después de tomarme una sidra, que me pongo más elocuente) es tan genial la sensación de confianza, de estar a gusto, de poder estar hablando horas o quedarnos en silencio, de disfrutar de momentos, de conocernos tan bien, de decir una palabra, una frase, una tontería y saber perfectamente a lo que se refiere el otro, de tener tantos recuerdos, de compartir experiencias, chistes, canciones…

Así que quince años después aquí estamos, quince años más viejos… pero creedme si os digo que todavía me salen corazoncitos de la cabeza cuando lo veo :)

Héroes

Después de mucho tiempo sin pasar por aquí, hoy no voy a contar nuestro viaje a Escocia, eso lo dejaré para otro día, porque hoy voy a dedicar el post al Duende, como su mamá lo llama. El Duende es un niño que por esas cosas injustas de la vida, se encontró con una enfermedad muy fea, leucemia, pero por esas cosas maravillosas de la vida, encontró un donante de médula y está recuperándose. Si queréis conocer a su mamá, Carola, y la magnífica campaña que ha hecho para animar a todos a hacerse donantes, pasad por su blog, La silla turquesa y después de leerlo todo, si ya estáis animados, no dejéis de visitar la web de la Fundación Josep Carreras donde podéis encontrar la respuesta a todas las dudas que se os hayan quedado en el tintero: www.fcarreras.org.

Nunca he hablado de esto por aquí, pero quiero aportar mi granito de arena a la campaña de Carola y dar mi punto de vista: el de alguien que ha recibido un transplante de médula.

La leucemia aparece sin más, como siempre digo, hay gente a la que le toca la lotería y gente a la que le toca la leucemia. Para que nos entendamos, aunque hay diferentes tipos de enfermedad, básicamente lo que ocurre es que a tus células que producen la sangre, un día se les va la cabeza y empiezan a hacer las cosas mal, a producir a lo loco, pero basura. Las mías decidieron que un buen momento para hacer aquello fue durante mi embarazo, así que cuando me hicieron el análisis de la glucosa, descubrieron que azúcar no tenía, sino algo un pelín más grave. Estaba preparando mi fiesta de cumpleaños cuando me avisaron del hospital, tenía que ir a repetir el análisis. Nos asustamos pensando que algo le podía pasar al bebé y más me asusté cuando en Urgencias me atendían tan rápido, eso no era normal. Y ¡pum! la noticia, recuerdo que en ese momento pensé: “No me puedo morir ahora, todavía tengo que viajar a muchos sitios, me quedan muchas cosas por hacer…” Me trasladaron de hospital porque tenían que hacerme una cesárea de urgencia para poder empezar con el tratamiento.

No me voy a alargar con todo el proceso, el caso es que en principio se suponía que, por el tipo que era, se podía curar sólo con quimioterapia, así que allí que íbamos, 5 ciclos, pero resultó que no era suficiente, quedaba lo que se llama enfermedad mínima residual y mi hematóloga me decía que lo mejor era un trasplante de médula. Le hicieron las pruebas a mi querido hermano, pero no era 100% compatible, y es que no es tan fácil como parece, de hecho, las probabilidades de que un hermano sea totalmente compatible son de un 25%. Había que buscar en el banco de donantes y no había ningún donante adulto compatible conmigo. En ese momento es cuando no llegas a entender cómo no hay más campañas por parte del Gobierno para informar de la importancia que tiene el hacerse donante de médula, como ya dije una vez, si alguien salva la vida de otra persona, en plan, no sé, vamos a ponernos peliculeros, un bombero que saca a un bebé de entre las llamas, estoy totalmente segura que sale en todos los telediarios, periódicos, etc. se le harían miles de honores…¿No es lo mismo un donante?¿No es un héroe también?¿No está salvándole la vida a alguien? Yo lo veo así, y toda la gente que haya recibido un trasplante sé que también. Tengo mucha suerte, porque estoy rodeada de héroes que en ese momento se hicieron donantes.

Finalmente, encontraron un cordón umbilical con el que podían hacer el trasplante. Ahora tengo otro grupo sanguíneo, el de la persona que me salvó la vida.

Desde aquí quiero agradecer a Carola su campaña por la donación de médula;y aprovechar para agradecer también al Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, por los días que pasé en él, que fueron muy pocos, pero estuve muy bien atendida; al Hospital Gregorio Marañón de Madrid, a todo el equipo médico, a Gabriela, mi hematóloga durante la quimio y a Jose, residente, que me acompañaron cuando vi por primera vez a Adriana; a Mi, mi hematóloga durante el trasplante; a todo el equipo médico de Hematología; a todas las enfermeras y al enfermero jefe y a todos los auxiliares, por darme conversación, por estar ahí, por hacer tan bien su trabajo; y a las limpiadoras que venían dos veces al día para que la habitación estuviese bien limpia. También quiero agradecer a todos los amigos y familiares que se hicieron donantes de médula, sois mis héroes; a mi querido hermano que, a pesar de pasarlo fatal con las agujas, hizo de donante auxiliar, para que su sangre fuera mis 300; y a todos los que estuvieron ahí, de una manera u otra, los padres del señor Armadillo, mis padres, toda la familia, todos los amigos que me llamaban o escribían correos, los que me visitaron cuando se pudo. Gracias, gracias, gracias.

Mención especial al señor Armadillo, que siempre estuvo a mi lado, llorando cuando tocaba, pero también riendo mucho, dándome ánimos, apoyándome, cogiéndome de la mano, siendo un valiente. Y a Adriana, por ser tan fuerte y salir adelante, por ser un motivo por el que luchar.

Y por supuesto, mil gracias al donante desconocido, a ese cordón umbilical unos padres donaron y que salvó mi vida.

 

Lógica infantil

Conversación mañanera camino del cole:

-Quiero ser mayor…

-¿Y eso por qué?

-Ayer un niño de la clase me preguntó cuántos años tenía, le dije que 4 y él me dijo que era pequeña, que él tenía 5.

-Pues no pasa nada porque además ya mismo cumples 5.

-Ya, pero yo quiero ser igual que él porque hay niños en mi clase que son más grandes y yo soy pequeña.

- Bueno pero es que todos somos diferentes, porque imagínate qué aburrido si todos fuéramos iguales, sería un rollo…

- Vale, pero yo quiero ser mayor.

- No pasa nada por tener menos años, mira, papá tiene 3 años menos que yo y no le importa…

-Pues yo quiero tener 7 años.

-¿Por qué?

- Para no tener que subirme encima de nada para darte un beso.

Ahí me agacho y le doy un beso, salen corazoncitos de mi cabeza, me ha salido zalamera, como su padre.

-No te preocupes, yo me agacho cuando quieras, de todas formas para ser tan alta como yo tendrás que esperar a tener unos 14.

- A los 14 seré muy mayor, podré trabajar…

-No hija, no empieces a trabajar con 14, estudia primero…

-¿Tú cuántos años tienes?

-38, pero yo soy muy vieja, tengo 34 años más que tú, eso es un montón.

- pues yo quiero tener 38.

-Nooooo, que cuando tú tengas 38, yo seré viejita, viejita…

- Pues lo que puedes hacer es comer un día sí y otro no, así tardas más en hacerte vieja.

:)

Tunbridge Wells

El sábado nos fuimos (por fin) de excursión. Hizo un día frío pero soleado, que invitaba a no quedarse en casa, además, después del trabajito que me ha costado arreglar todo el tema del coche (y la pasta) lo suyo es que lo usemos, así que queda inaugurada la temporada de excursiones. El señor Armadillo quería trabajar un poco por la tarde (en ese proyecto que nos va a hacer ricos) así que nada de destinos un poco más alejados como Bath (adonde tenemos que ir porque todo el mundo dice que es muy bonito y porque me acabo de leer dos novelas de Jane Austen, y te dan unas ganas de ir…) o Brighton, busqué algo más cerca y a poco menos de una hora está Tunbridge Wells. Es una ciudad que data de 1606 cuando fue descubierto un manantial de aguas (Chalybeate Spring) y los aristócratas y la gente de “dineros” empezaron a ir a tomar las aguas.  No es la muerte. Está bien, con muchas tiendas, un poco pijín, con edificios bonitos, vale la pena, pero no como para volverse loco.

 

Ejemplos de edificios bonitos:

Opera House Tunbridge WellsTunbridge Wells

Tunbridge Wells

Esta era una zona de tiendas en soportales que se llamaba The Pantiles, con cafés muy monos. Por cierto que es donde se supone que está la oficina de turismo, pero no logramos encontrarla.

The Pantiles

The Pantiles

 Parque gigantesco01d13473d9c7c9448aae14d706aabc24fa7e65954b01ea794e53bd1e7a07e57d8c95ae8b105b9307350c

El señor Armadillo tenía ganas de comer pie (léase “pai”, obviamente, no se ha vuelto caníbal, ni nada de eso), pero resulta que miramos en dos pubs y no había, creo que porque eran más rollo restaurante (por lo de zona pija y eso, supongo), el caso es que eran casi las tres de la tarde y había hambre, así que acabamos en un tailandés, SuCheera, que no era mi idea, me hubiera gustado algo más típico de la zona, pero vamos que nos encantó, la comida deliciosa y la camarera un encanto, todo sonrisas. Había tanta hambre que no hubo tiempo de foto, y estaba tan rico que nos comimos hasta la flor.

SuCheera restaurante tailandés en Tunbridge Wells

Y esa fue nuestra excursión, espero que la primera de muchas.

Para terminar, decir que aquí es hoy el día del pancake. No llegaba a entender el porqué, así que lo pregunté ayer en clase de francés (resulta que los franceses tienen dos días del pancake ¡toma ya!), a ver, que a mí me gustan mucho, pero tanto como para celebrar… pues resulta que se hace antes del miércoles de ceniza, por el tema de la peregrinación en el desierto y el maná, me quedé ojiplática. 

Sanidad británica

El jueves pasado tuve mi primera experiencia “fuerte” en el sistema sanitario británico. Quiero decir, en los casi dos años que llevo aquí, por supuesto he ido al médico, me he hecho análisis, me han puesto vacunas y recetado medicamentos, pero el jueves entré en quirófano ¡chan chan! Nada trágico ni preocupante, de hecho yo pensaba que aquello iba a ser como ir al dentista, en plan: te sientan en una silla, un poco de anestesia y volando para casa, pero no, hubo batita de las de culo al aire de por medio (en realidad no se me veía el culo, ni a nadie en la sala, cuidado). Hospital: Queen Mary. Hora de la cita: 7 de la mañana ¡toma ya! tuve que volver a leer la carta porque pensaba que era un error, pero no, la hora era las 7 de la mañana. En realidad es una hora muy buena porque teniendo en cuenta lo temprano que te tienes que levantar, llegas ya prácticamente sedado. El caso es que Adriana se quedó a dormir en casa de la señora Totoro (gracias infinitas) . Ella estaba tan contenta, iba a dormir con las niñas, cuando se lo dije se alegró no sin antes preguntarme si yo iba a estar bien (amor). El señor Armadillo se pidió el día en el trabajo para acompañarme (más amor), no es que fuera gran cosa, pero bueno, por motivos creo que razonables los hospitales no son mi escenario favorito y un quirófano menos.

El caso es que llegamos allí, señor Armadillo a la sala de espera, yo a una sala con otras señoras todas con sus maletillas, les pregunto si es que se tienen que quedar o es que yo no he sido invitada al club del bolso y resulta que es que nos van a poner ropa hositalaria y ellas traen sus batas, zapatilas, etc., vamos, que son enfermas nivel experto. Y empieza la fiesta, enfermeras que entran y salen, hacen preguntas, análisis, toman la temperatura, etc.  y, por supuesto, nos tenemos que quitar la ropa y nos dan la batita. Lo de las batas y pijamas de hospital no lo llego a entender, es algo como: “Por si acaso usted venía contento, vamos a quitarle su ropa y vamos a ponerle esta, con un color  y una hechura que le hará parecer enfermo o más enfermo, a ver si así conseguimos que se deprima un poco, que esto es un hospital ¡por Dios!”. Allí esperando hasta las 10:30, practicando inglés porque, aunque todas llevábamos libros, había una señora bastante nerviosa, que no lograba concentrarse en la lectura y decidió llevarnos a todas a su terreno, por cierto, todo esto era sin haber comido nada desde la noche anterior, por lo que la señora no dejaba de decir que necesitaba una taza de té (muy British). El anestesista que llega y me pregunta si prefiero anestesia local o total, pero ¿qué vais a hacerme? yo que venía medio tranquila… Local, local, que quiero acabar pronto y tenemos que recoger a Adriana y llevarla luego al médico. Viene el cirujano, encantador, oliendo muy bien, a jabón, con un olor y una actitud que me da confianza y me dice que saldré por la tarde ¿? Vale, su idea de tarde es diferente a la nuestra, no me van a tener allí hasta las 6, saldré a la 1 más o menos (hambre).

Operando: El enfermero que viene a buscarme, un primor, le digo que estoy nerviosa, me dice que él también, sonrío, sonríe. Todo el equipo de quirófano muy amable. El cirujano llega, me pregunta si estoy cómoda, le digo que no es el mejor sitio para relajarse, pero que estoy bien. El enfermero está todo el rato a mi lado, hablándome, tiene un amigo catalán, me pregunta si me gusta el fútbol, vemos que no es un gran tema, hablamos de otra cosa, quiere ir a Madrid en agosto, le digo que no es el mejor mes del año…Me dicen que tengo muy buena actitud, les digo que no es mi primera vez. Mientras, me andan poniendo anestesia y cortándome y relatando lo que están haciendo, me dan ganas de decirles que en realidad no necesito saberlo, que hagan lo que han venido a hacer y ya cuando acaben, que me avisen, no digo nada, creo que es mejor ser correcta con alguien que tiene agujas y bisturíes a mano. Terminan, me dicen que me he portado muy bien (aunque no hay piruleta ni nada).

Después de la operación: Me llevan a la sala donde la gente se despierta, comprueban la tensión, temperatura, saturación de oxígeno… Me llevan en la camilla hacia un ascensor ¿dónde vamos? quiero vestirme e irme, estoy como una rosa. Me llevan a una habitación y me dicen que me van a traer comida, ah, entonces, vale. Una chica muy amable me pregunta qué quiero, café o té y que elija entre una variedad bastante completa de sandwiches. Me los trae junto a una jarra de agua. Viene otra a decirme que me va a traer los medicamentos por si tengo dolor. Como y bebo con agonía, son casi las 12, llevo sin beber desde las 5.30 y sin comer desde la noche anterior.

Resultado: me trataron como a una reina, todo el mundo muy amable, muy contenta con la experiencia.

El sábado me quité el apósito, la herida tiene buena pinta, creo que cicatrizará bien y no dejará mucha marca. Le digo al señor Armadillo que creo que el cirujano hizo un buen trabajo me contesta: “Haberle dicho que te lo firmara” :)

Y como no voy a poner una foto de la herida que ya sé que hay algún aprensivo en la sala, os dejo algunas del sábado anterior, que estuvimos paseando.

    Puente de Waterloo  Placa Rudyard KiplingPub donde comimos, cerca de Covent GardenProbando cerveza y sidra nueva

Teatro Palace

Libros, librillos y libracos

Pues sí, hoy toca post acerca de libros, ya sé que hubiera venido mejor antes de Navidad (como he hecho otras veces), cuando se suelen regalar, pero como constantemente nos estamos inventando ocasiones para regalar, aparte de cumpleaños, santos, aniversarios, etc. y ya mismo llega San Valentín, pues de aquí igual sacáis alguna idea.

Aunque no conseguí superar el reto que me marqué el año pasado, a saber, llegar a leer 40 libros (si queréis marcaros una meta, u opinar, comentar, recomendar y ver lo que otros opinan, puntúan o recomiendan: Goodreads), tampoco es que me quedara corta, llegué a los 25, no está nada mal… No los voy a comentar todos, por supuesto, pero si me gustaría destacar alguno.

El tango de la Guardia Vieja de Pérez Reverte: libraco. Precioso, de los de llorar, un cinco estrellas. Debo reconocer que a mí este señor ya me gustaba cómo escribía, pero es que con esta novela me ha conquistado del todo, y es que no había leído nada así de él. Es una novela de amor, pero de mucho amor, de un amor de los que duelen, de los imposibles, de los apasionados, de los que te tienen pegadita al libro, que no lo sueltas porque quieres saber qué pasa pero que tampoco quieres que se acabe. Es un libro de los que dejan vacío cuando los terminas, de los que te tiras un tiempo sin decidirte por el siguiente porque sabes que no va a estar a la altura.

 el tango de la guardia vieja

 

Brooklyn Follies de Paul Auster: libraco. De hecho era ya la segunda o tercera vez que me lo leía y me lo he empezado a leer en inglés. Es el libro que me descubrió a Paul Auster y me encanta. Tiene partes duras, partes tristes, partes interesantes, partes divertidas… tiene de todo. De los que te dejan de subidón cuando los acabas. Aquí lo que pensé la primera vez que lo leí ;)

brooklyn follies

También de Paul Auster, Diario de invierno. Escrito en primera persona, cuenta episodios de su vida. Un libro que recuerdo como tranquilo, relajante. De los buenos de verdad de Paul Auster. A destacar, el episodio de la madre, me pareció precioso.

Diario de invierno

El día de los trífidos de John Wyndman. Muy bueno, ciencia ficción apocalíptica escrita a principios de los años 50. Inquietante, no volverás a pasear por un parque con tranquilidad. Muy recomendable.

El día de los trífidos

Bueno, y como no me quiero poner pesada, otro día seguimos, pero antes ¿qué pasa si juntas dos series que me encantan en una camiseta? Pues que el señor Armadillo la encuentra y me la regala :)

Doctorama

Hola 2014

Hola a todos. Feliz año nuevo. Sé que he estado perdidísima, pero ya sabéis que las fechas navideñas son así, familia, familia y más familia, con el añadido de que nosotros nos vemos de higos a brevas, también tocaba ITV, sí, ya que iba a España, visita al ginecólogo y al dentista (todo muy bien, por cierto). También hemos estado con amigos, café por aquí, cena por allá (aprovechando que teníamos canguros). Pero sobre todo: comer. Ya no me agobio, ya sé que vuelvo a casa con un par de kilos de más, pero no puedo resistirme a los mantecados, roscos, turrones… para colmo mi padre compró borrachuelos, una caja de miel y otra de azúcar (te quiero papá) y mi madre hizo lomo en manteca con su zurrapa (te quiero en mamá)… En fin, que entre una cosa y otra, yo que quería leer mucho estas Navidades, pues nada, y de estudiar francés para mis clases, pues tampoco. Así que ¿empezamos con los propósitos de año nuevo?

1.- Ponerme en forma.

2.- Dedicar todos los días un ratito, por poco que sea, a leer.

3.- Ponerme en serio con el francés, estudiar toooooodos los días.

En el apartado regalos, los Reyes se han portado muy bien, claro, como soy tan buena… :) Pero el premio a mejor regalo del año se lo ha llevado el señor Armadillo, sin duda. Estuvimos hablando de que nunca he probado el steak tartar y me apetece un montón, así que bajo el árbol encontré un vale para una cena en un Le castiglione donde, por lo visto, ponen un steak tartar  increíble. La gran sorpresa vino cuando al entrar en la página del restaurante resulta que está en París ¡sí, nos vamos un fin de semana a París en febrero! Por supuesto que haré mil fotos y las compartiré con vosotros.

En otro orden de cosas, mi querido hermano me ha descubierto una serie que recomiendo desde aquí: Whitechapel, si os gustan las series policíacas, esta os gustará.

Además, estamos enganchadísimos a Dr. Who y yo estoy locamente enamorada de David Tennant, sí, el señor Armadillo lo sabe y me da su bendición ;)  

Pues eso, feliz 2014 y prometo ir enseñándonos cosas nuevas y no estar tan perdida :)

Propósitos de año nuevo antiguos

Busco la entrada que hice en el blog, me pongo a repasar los propósitos de año nuevo que hice el año pasado, me doy cuenta de que queda un mes para poder cumplir lo incumplido y me encuentro con que: 

1.- He intentado organizarme mejor y lo he hecho… a ratos.

2.- Lo de enseñar a leer y a escribir a Adriana… bueno, escribir ya sabe, en mayúsculas y le tienes que dictar las letras, pero bueno, eso sí que se lo he enseñado yo. De todas formas, las minúsculas y los sonidos y, claro, a leer, le están enseñando en el cole aunque en casa también hay que currar, porque claro, tiene que aprender a leer en dos idiomas.

3.- Escribir. Sí, estuve escribiendo, pero lo dejé, tengo que volver a retomarlo, le debo al señor Armadillo y a la señora Totoro, que también ha manifestado interés, la historia de Supergarban y también tengo que escribir un musical sobre reciclaje que surgió una mañana yendo para el cole (sí, cuando Adriana empieza con su “Cuéntame una historia o un cuento).

4.-Leer. Menos de lo que me hubiera gustado y no cumplo el reto de Goodreads ni para atrás, eso sí, he leído alguna novela en inglés que eso era un propósito-reto.

5.- Aprender cosas nuevas. Pues sí, hice el curso de ELE (Español como Lengua Extranjera, por si alguien no sabe de lo que hablo) y estoy aprendiendo francés, así que se puede dar como cumplido. La caligrafías…el señor Armadillo me regaló los avíos, pero todavía no me he puesto, lo sé, soy un desastre.

6.- Lo de mejorar…casi que ni lo comento.

El caso, que el otro día hice estos mini-mini-cuadernillos y pensé que podrían servir para regalar como chequera de regalos, rellenarlos con cosas en plan: “Vale para una noche de cine, tú eliges las pelis” o “Vale por un desayuno en la cama”…en fin, ya me entendéis. Pero también podría servir para escribir los propósitos de año nuevo y llevarlos siempre en la cartera o monedero, así los tendríamos a mano y no nos olvidaríamos en febrero de lo que nos habíamos propuesto (como suele pasar y a mí me ha pasado). 

Cuadernillos01efd928109cee1b8194937b5e57de0eaf280033cc Cuadernillos

                             Cuadernillos en azul Cuadernillos

Aquí los tenéis, primero todos juntos y luego ordenados por tonos, por cierto, a los niños les encantan, sobre todo cuando si les dices que son para escribir sus deseos.