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Un par de conciertos: Love of lesbian y Amaral en un fin de semana.

Un día el señor Armadillo me llegó con una canción, que si tenía que escucharla, que molaba mil, que de verdad que por favor la escuchara… Bueno, pues la escuché, era Club de fans de John Boy de Love of lesbian. A  ver, yo conocía al grupo y algo había escuchado porque el cantante Santi Balmes es el autor de uno de los cuentos más bonitos que he leído (que nos regaló la señora Totoro) Yo mataré monstruos por tiEn ese momento no me gustaron mucho, la verdad. Pero bueno, el señor Armadillo, empezó a poner Club de fans de John Boy una y otra vez y empezamos a escucharla, y nos pasó justo lo que al protagonista de la canción, que al final somos fans :)

Alegría inmensa cuando vimos que venían a tocar a Londres, claro. Además, lo bueno de los grupos españoles es que tocan en salas pequeñas (el concierto fue en The Clapham grand)  así que allí estábamos, en cuarta fila. La lista de canciones la habían publicado en su Instagram así que ya sabíamos qué iban a tocar. La verdad es que eso me resultó algo agridulce, a ver, guay saber qué canciones íbamos a escuchar, pero por otra parte, también sabíamos cuándo iban a terminar y que no iban a tocar canciones tan maravillosas como El poeta Halley, una de las letras más bonitas que he escuchado en mi vida, sobre todo la parte final, la recitada (mi parte filóloga se emociona ;) ). Y es que en general, desde mi punto de vista, lo mejor de Love of lesbian son sus letras, llenas de poesía, de figuras literarias, algunas tristes, otras divertidas, historias repletas de juegos de palabras, cuentos…

El concierto estuvo genial, empezaron puntuales (que se agradece), son muy buenos en directo, muy divertidos. Cantaron y cantamos, y saltamos y bailamos. Incluso Santi Balmes se bajó al público y ahí estuvo un buen rato. Fotos no saqué muchas, lo estaba disfrutando :)

Love of lesbian, 3 de febrero 2017

Love of lesbian, 3 de febrero 2017

 Algo bueno del concierto también, el bocadillo de jamón serrano que nos metimos entre pecho y espalda. Casa Manolo había montado un puesto con bocadillos de salchichón, chorizo y jamón serrano. Riquísimo. Y es que parece una tontería, pero si abren puertas antes de las siete, no vas a cenar a esa hora y luego, cuando sales, no es que haya muchas cosas abiertas donde poder comer algo, así que me pareció una muy buena solución.

Pues esto fue un viernes, y el domingo tenía otro concierto, el de Amaral. Ganas de ir, si digo la verdad, no tenia ningunas: un domingo, a las siete de la tarde, una hora de camino, con un frío que no veas y además a este iba sola… Pero bueno, allá que fui, y me lo pasé genial. Para este me quedé atrás, pasaba de buscar primeras filas y además se veía muy bien desde el fondo (sala pequeña, otra vez, esta vez el O2 Shepherd’s Bush Empire). Así que me pedí una sidra, saqué mi libro y me senté en un escalón hasta que empezó el concierto. Tan a gusto. Estaban presentando su nuevo disco Nocturnal, pero claro, también tocaron todas las clásicas, así que me hinché de cantar y saltar otra vez.

Amaral, O2 Shepherd's Bush Empire, 2017

Amaral, O2 Shepherd’s Bush Empire, 2017

Cómo me alegré de haber ido, estuvo genial, muy buenos en directo, muy buen rollo y muy buen ambiente.

El próximo: Kaiser chiefs en marzo ;)

 

Julieta

El sábado fui al cine. Había quedado antes de verano con una amiga inglesa a la que le gusta  Almodóvar y el cine europeo (incluido el español) en que cuando volviésemos de vacaciones teníamos que ir a ver Julieta. Yo iba muy contenta por varias razones: porque esta amiga me cae muy bien,  es una persona interesante con la que me gusta hablar; porque iba a ver una peli de Almodóvar, y en general me gustan sus películas (unas más que otras, incluso algunas no me gustan en absoluto); porque iba a ir al cine,  y eso de meterse en una sala oscura a disfrutar en pantalla grande de una película para mí siempre ha tenido mucho encanto, además en un cine pequeño, muy cómodo y por supuesto había poquita gente; y por último, iba a ver una película española, en español, y lógicamente  pocas opciones hay de poder hacerlo por aquí...  También porque luego íbamos a tomar café y tarta en el Bill’s (qué postres tienen, madre mía) pero eso no tenía nada que ver con la película :)
Bueno, pues peliculón. Adaptación de los relatos “Destino”, “Pronto” y “Silencio”, de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro. Me encantó. Volvería a verla para poder disfrutarla de nuevo, no tiene desperdicio. Primero los colores, desde la primera escena se nota la firma de Almodóvar en los colores, los rojos, los amarillos, los azules… Luego la música, de Alberto Iglesias, como en tantas de sus películas (Hable con ella, La flor de mi secreto, Volver, Todo sobre mi madre…) que consigue esa ambientación tan característica. Cómo la historia es una excusa para mostrar los sentimientos y las emociones de los protagonistas, que es lo que verdaderamente importa. Y los pequeños detalles, cómo se detiene en los pequeños detalles y los va enlazando, y todo tiene un sentido en la historia al final.
Todos los actores hacen un papelón, todos sin excepción trabajan bien, desde los protagonistas (Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti)  al último secundario. Rossy de Palma está grandísima, parece la bruja mala del cuento (un poco bruja sí que es, de hecho). En fin, que vale la pena verla, no cuento nada del argumento, yo fui sin saber de qué iba y creo que la he disfrutado más que si hubiera ido sabiendo qué iba a encontrarme. Para mí es una de las mejores de Almodóvar, eso sí, preparad los pañuelos porque es una “pechá” de llorar.
julieta

Sábado movidito: batería, comida española, museo Roald Dahl y restaurante eritreo

   Pues sí, un sábado completito. Todo empezó cuando la semana pasada vi que en un pueblo al norte de Londres, donde Roald Dahl había vivido durante gran parte de su vida había un museo dedicado al escritor. Para quien no le suene por el nombre, es el autor de libros como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, James y el melocotón gigante… A Adriana le gusta mucho, en el cole le han leído alguno de sus libros y ella por su cuenta, también se ha leído alguno. El caso es que cuando le dije que podríamos ir este sábado se emocionó un montón y se puso requetecontenta.

Por otra parte, resulta que la última idea del señor Armadillo ha sido aprender a tocar la batería, algo que llevaba tiempo queriendo hacer, y que estaba dando vueltas en su cabeza hasta que se ha lanzado, buscó una profe particular y se pilló una batería por Ebay, la cual había que ir a recoger el sábado a un pueblo. Así que claro, lo del museo… Le dije a Adriana lo de que teníamos que ir a por la batería, como quien no quiere la cosa, pensando que no se iba acordar de lo del museo, al que en realidad podíamos ir otro día. Pero esta señorita, que no suele acordarse de lo que come a mediodía, que te pregunta lo mismo 60 millones de veces porque no se acuerda de lo que le has dicho, etc. saltó: “¿¡Pero el sábado no íbamos a ir al museo de Roald Dahl…!?” En fin, que como los dos pueblos estaban al norte (aunque a una hora de distancia el uno del otro) pensé que era viable hacer ambas cosas. 

Todo el que conozca, sabe que para mí el tema de la comida es muy importante, así que me puse a buscar restaurantes por la zona y encontré uno, español, y además viendo el menú se veía que era español de verdad, quiero decir, que hay veces que ves restaurantes españoles en Londres pero después, cuando lees la carta, pues te das cuenta que son un poco fusión, vamos, que de españoles poco, que sí, que te ponen tortilla de patatas, pero también pizza y lo que encarte. Éste no, éste tiene cocineros españoles y los platos son todos españoles.

El caso, que recogimos  la batería y nos fuímos a comer al Tres corazones. Como siempre, antes de entrar les dije a Adriana y al señor Armadillo que no prometía nada, que en la web tenía muy buena pinta, pero que de antemano lo sentía si luego era un fiasco, porque nunca se sabe :)

Qué acierto, qué rico todo, qué felicidad, qué chorizo a la sidra… Para abrir boca un pan riquísimo y aceite de Jaén y el resto bueno, aquí dejo algunas fotos, del cochinillo que se pidió el señor Armadillo no hay fotos porque no me dio tiempo. se lanzó a comerlo, pero doy fe de que estaba delicioso. El servicio también muy agradable, un chico de Marbella y una chica gallega. Como estar en casa :)

 

Huevos rotos con jamón y chorizo

Huevos rotos con jamón y chorizo

 

Calamares fritos con alioli y patatas bravas

Calamares fritos con alioli y patatas bravas

Tres corazones. Un poquito de turrón

Un poquito de turrón

Crema catalana

Crema catalana

Tarta de chocolate con helado de mango

Tarta de chocolate con helado de mango

Ya con la panza llena, nos fuimos al museo. Muy, muy chulo, nos encantó, además es lo que tienen los museos para niños que todo es muy interactivo y muy colorido. Con disfraces de los personajes de sus libros, fotos de su vida, manuscritos de sus obras…

Museo Roald Dahl

Museo Roald Dahl

Museo Roald Dahl 3 Museo Roald Dahl 2 Museo Roald Dahl 1

Y luego, visita a la tienda, donde apetecía comprarlo todo, la verdad, y a la cafetería (el café Twit) donde nos tomamos unos cafés (bueno, Adriana un babyccino) con unas tartas riquísimas.

Y vuelta para casa, que el día había sido completito, además de que yo tenía cena, celebrábamos el cumpleaños de una amiga y el restaurante elegido era Blue Nile, de comida eritrea con influencia italiana. Yo, que llevaba todo el día comiendo, no tenía nada de hambre, iba decidida a no comer casi nada… pero sí que comí. Moló mucho porque te ponían un plato con una tortilla tipo pancake (se llama injera) y luego en un bol más tortillas y luego pedías la carne y las salsas, todo para compartir y para comer con las manos. Riquísimo todo. Y tomé postre, una baklava con un café y es que yo si hay baklava no me puedo resistir. Y para terminar el día gin tonic con risas (siglos hacía que no tomaba uno) en un pub con música en directo. En fin, que un sábado para recordar :)

Van Morrison & Tom Jones

Antes de nada, gracias al querido señor Brotherinlaw por avisarnos, a sus pies caballero. Resulta que hay una página, www.showfilmfirst.com, que te da entradas gratis para eventos, sí yo tampoco me podía creer que algo así de estupendo pudiera pasarme, porque estaban dando entradas para el concierto del domingo de Van Morrison y Tom Jones  en el O2, dentro del Blues Festival que se está celebrando.

Debo decir que a Adriana le gusta mucho Tom Jones, aquí es uno de los jueces en  La voz, así que, como vemos el programa, pues lo conoce y además escucha su música, que sí, que lo busca en Spotify e incluso añade algunas canciones en su lista de favoritos, y las canta. Así que, había llegado el momento de que fuera a su primer concierto. La entrada a menores estaba permitida, pero yo no las tenía todas conmigo, a ver si al final nos iban a echar para atrás en la puerta… así que cuando íbamos en el autobús, le dije “Si no nos dejan entrar, no pasa nada, nos volvemos a la casa y ponemos el CD”, me miró muy seria y me dijo “Pero mamá, no es lo mismo…”. Claro, ella pensaría que después de ir a un concierto, siempre venimos diciendo lo que mola ver la música en directo y ahora no le iba a vender la burra.

Antes del concierto le dije que como íbamos a ir a un sitio con muchísima gente, íbamos a hablar de qué pasaba si se perdía. La conversación fue algo así:

-No voy a perderme.

-Ya, pero por si acaso.

-No, porque me da mucho miedo, como aquella vez que me perdí en el supermercado…

-No te has perdido nunca en el supermercado.

- Ya, pero lo he soñado y daba mucho miedo.

-Vale, pues si te pierdes, busca a alguien y le dices que te has perdido. Como sabes la dirección de la casa, se la puedes decir, pero te voy a hacer una pulsera con mi número de teléfono. Buscas a alguien y se lo das.

-¿Y si es unfriendly? Porque son strangers mamá…

(Combatimos a diario con el Spanglish, pero es inevitable…)

-Vale, entonces busca a alguien de la organización, gente que trabaja allí y que llevarán uniforme y una identificación, una tarjeta con su nombre.

-¿Y qué pasa si alguien se disfraza con un uniforme, pero no es de la organización?¿Eh?

-Vale, no te sueltes de mi mano.

Ya sabemos que además de mis ojos ha sacado mi vena paranoica :)

No hubo ningún problema, eso sí, los asientos estaban en lo más alto, dos butacas más para allá andaba San Pedro :) ¡Madre mía, y yo que tengo vértigo! Adriana me decía “Mamá, estamos muy altas, a ver si nos caemos” y yo en plan: “Estate calladita, no se va a caer nadie” sólo me faltaba que me dijera eso, bastante tenía yo con evitar mirar abajo…

 

Concierto Tom Jones

Concierto Tom Jones

La cosa empezó bien, primero salió Van Morrison, que canta que te mueres, pero claro, a la que tocó dos lentas, Adriana me dijo: “Yo tengo mucho sueño, voy a dormir, cuando salga Tom Jones, me avisas” Y dicho y hecho, se quedó frita, poco le importaba estar en mitad de un concierto. Van Morrison, pues muy bien, tiene un vozarrón y un directo buenísimo, pero yo estaba esperando “Brown eyes girl” que es la que me sabía y me quedé con las ganas.

Tom Jones, bueno, pues es Tom Jones, que tiene un chorro de voz que da miedo y estuvo increíble. No era la primera vez que se subía a un escenario, desde luego, eso se nota y cuando te cuenta historias en plan “Cuando cantaba con Elvis en Las Vegas…” pues no puedes hacer otra cosa que rendirte a sus pies.

Cantó canciones de su nuevo disco (“Mamá hay que comprarlo, mañana lo compras”) y versionó  It’s not inusualSex bomb. La versión de Sex bomb fue preciosa, en plan blues.

Concierto Tom Jones- It’s not inusual

Resumen: A pesar de que entre los dos suman como 500 años, tienen unas voces envidiables. Adriana me dijo que había sido muy emocionante, que le había encantado su primer concierto. Lo único malo es que el señor Armadillo no pudo venir, pero bueno, espero que sea el primero de muchos :)

 

 

Querido señor Lenny Kravitz

Querido señor Lenny Kravitz:

Cuando tenía 16 años me regalaron por Navidad el “Night owls” de Vaya con Dios (discazo), el rojo de The Beatles (o el azul, no lo recuerdo bien) y el  “Mama said”. Ha llovido mucho desde entonces (de hecho, ha llovido, salido el sol, nevado y cuantos fenómenos meteorológicos se le ocurran), quiero decir que se puede imaginar la de veces que he escuchado ese disco, que entonces era de vinilo, pero que luego compré en CD… El caso es que ir a un concierto suyo era algo que esperaba con cierto entusiasmo, y el sábado, al fin, llegó ese momento.

Dos grupos teloneros, los primeros era un muermo , así que comimos algo. Por cierto, aprovecho para decir a los señores que ponen los puestos de comida en estos eventos: seguro que ya son ricos con esos precios, así que ¿les importaría vender algo más parecido a comida real? digo, que si le doy un bocado al cartón donde ponen el perrito que me dé cuenta, que no me sepa igual que el pan… El segundo grupo, Rival sons, sonaba bastante bien, la verdad, pero claro, una va a lo que va, y un retraso de 45 minutos deja listo a cualquiera y a una le entran ganas de volverse a  casa a ver un capítulo de The good wife con una copita de Sheridan.

Por fin aparece usted y canta Dirty white boots, una marchosilla del último disco, que confieso no he escuchado todavía ¿Emocionada? pues sí, mucho, la verdad, pero  más todavía cuando la siguiente fue American woman y ya como loca cuando empezaron a sonar los acordes de It Ain’t Over ’til It’s Over. Pero a partir de ahí… Sister, vale, una canción muy bonita, pero empezó a alargarla y alargarla y fueron unos 10-15 minutos de canción. A ver, que lleva una pedazo de banda, el guitarra líder es una pasada, las señoras del coro cantaban y se movían de escándalo, la bajista, el teclado, la batería, la trompeta y los saxos, todo eso está muy bien, pero venga solos y solos y venga a alargar canciones… pues para mí es un poco pesado, vamos, que podría haber tocado 10 canciones más en vez de alargar tanto alguna de las que tocó (de hecho, creo que tocó sólo 12 en total)

Otra cosilla, yo canto muy mal, pero me gusta mucho, así que en mi casa me harto de cantar, pero claro, cuando voy a un concierto espero que usted cante más que yo, creo que es lo suyo. Vale que estoy exagerando, pero es verdad que eso de dejar tanto al público que cante, pues hombre, no me acaba de convencer. Lo de “Ahora vosotros” “Ahora las chicas del coro” , así, diez veces, pues cansa.

Señor Kravitz, es usted un poco divo, también hay que decirlo. A ver, que se le perdona porque lleva un montón de años en la música y se lo puede permitir, pero me hubiera gustado un poco más de campechanismo (que no lo recoge el diccionario de la RAE, pero bueno, yo me entiendo).

¿Me gustó? Pues sí, a mí los conciertos me gustan, eso de compartir espacio con un grupo al que normalmente escuchas en tu casa, pues es una pasada, y obviamente sientes la música de otra forma, rodeada de un montón gente con la que no tienes nada en común  salvo el estar viviendo esa experiencia, ese momento y a la que ves tan emocionada como tú, pues es no sé ¿suena muy cursi si digo mágico? El sonido increíble, la banda ya digo que es una pasada, esa voz, señor Kravitz, tan especial, tan suya, y esa presencia en el escenario, pues me alegro de no haberme perdido nada de eso, pero, muy  mi pesar, me esperaba más.

Y una  duda que  tengo y a ver si me la podría aclarar: hablando un día con mi amiga Lorena, estábamos debatiendo porqué se cortó usted el pelo y me gustaría que me confirmase si es por lo que decía ella, que un día llegó usted a la conclusión de que no era justo estar tan bueno, así que decidió estropearse un poco, por si acaso reventaba ;)

 Concierto Lenny Kravitz Wembley 2014

Ámsterdam

Fin de semana en Ámsterdam, en pareja, pudiendo comer tranquilamente, tener una conversación sin ser interrumpidos, pasear sin que nadie pregunte cuándo volvemos a casa… pues también es necesario de vez en cuando ¿no? :)

Es una ciudad ideal para un fin de semana o tres días, el centro no es muy grande y se puede ver paseando. La gente es muy agradable y todo el mundo habla inglés. Dicho esto, cuento un poco lo que hicimos. Llegamos el viernes muy tarde, por la noche, así que a dormir. El piso estaba en un barrio que se llama De Pipj (no es en el centro, centro, pero está a 10 minutos en tranvía y a no mucho más andando). Cogimos un piso (por Airbnb, muy contentos, por cierto) porque los hoteles en Ámsterdam son del tipo caros y no muy allá.

El sábado por la mañana fuímos paseando hacia el centro. Pasamos por un parque muy bonito, el Sarphatipark.

Sarphatipak Sarphatipark Ámsterdam

Dimos una vuelta por el mercado callejero más antiguo, con más de 100 años, el Albert Cuyp Markt.

Mercado Albert Cuyp Ámsterdam

Pasamos al lado de la Heineken:

Heineken Experience Ámsterdam

 Y en fin, pasear por el centro, la plaza Dam con el Palacio Real, el Magna Plaza (que era una oficina de Correos, pero ahora es un centro comercial),  la estación central, la iglesia de San Antonio, los canales, el barrio rojo… Hablando del barrio rojo, la verdad es que sorprende ver a las prostitutas detrás del cristal, aunque una cosa voy a decir, al menos cuando estuvimos nosotros, no eran las típicas que salen en las guías o en algún reportaje en la tele, que parecen modelos, no, eran de las normales tirando a chungas, no esperéis ver bombones. Los bombones en Puccini, muy caros, pero muy ricos, recomiendo el de café y el de avellana.

Segundo día: Museo Van Gogh, visita obligada. Eso sí, haced caso a lo que dice en la página y reservad por internet, aunque la cola no os la va a quitar nadie, tendréis que esperar menos. Nosotros estuvimos unas dos horas en la puerta. El museo es pequeño, muy bien organizado y con obras y cartas del artista. Y bueno, me encanta Van Gogh, así que todo lo que diga es poco, descubrí alguna obra que no conocía y salí más contenta que unas castañuelas.

Plaza Spui, pues yo diría que es bastante  normalita, vamos, que  tampoco es  necesario verla.

Tercer día: Rijksmuseum,  si te gusta el arte, no te lo puedes perder, sólo el edificio, ya vale la pena.

Rijksmuseum  Ámsterdam

 Y canales, canales y más canales, unos más y otros menos, pero todos bonitos.

Canal en Ámsterdam Canal Ámsterdam

Importante: mucho cuidado con las bicicletas, hay por todas partes, van a toda pastilla y algunas ni tocan el timbre para que te apartes.

Pues resumiendo, que lo pasamos muy bien, es una ciudad en la que podría vivir.

Si queréis saber algo más sobre Ámsterdam como precios, transporte, sitios donde comer, etc. estaré encantada de responder.

¡Feliz semana!

Tunbridge Wells

El sábado nos fuimos (por fin) de excursión. Hizo un día frío pero soleado, que invitaba a no quedarse en casa, además, después del trabajito que me ha costado arreglar todo el tema del coche (y la pasta) lo suyo es que lo usemos, así que queda inaugurada la temporada de excursiones. El señor Armadillo quería trabajar un poco por la tarde (en ese proyecto que nos va a hacer ricos) así que nada de destinos un poco más alejados como Bath (adonde tenemos que ir porque todo el mundo dice que es muy bonito y porque me acabo de leer dos novelas de Jane Austen, y te dan unas ganas de ir…) o Brighton, busqué algo más cerca y a poco menos de una hora está Tunbridge Wells. Es una ciudad que data de 1606 cuando fue descubierto un manantial de aguas (Chalybeate Spring) y los aristócratas y la gente de “dineros” empezaron a ir a tomar las aguas.  No es la muerte. Está bien, con muchas tiendas, un poco pijín, con edificios bonitos, vale la pena, pero no como para volverse loco.

 

Ejemplos de edificios bonitos:

Opera House Tunbridge WellsTunbridge Wells

Tunbridge Wells

Esta era una zona de tiendas en soportales que se llamaba The Pantiles, con cafés muy monos. Por cierto que es donde se supone que está la oficina de turismo, pero no logramos encontrarla.

The Pantiles

The Pantiles

 Parque gigantesco01d13473d9c7c9448aae14d706aabc24fa7e65954b01ea794e53bd1e7a07e57d8c95ae8b105b9307350c

El señor Armadillo tenía ganas de comer pie (léase “pai”, obviamente, no se ha vuelto caníbal, ni nada de eso), pero resulta que miramos en dos pubs y no había, creo que porque eran más rollo restaurante (por lo de zona pija y eso, supongo), el caso es que eran casi las tres de la tarde y había hambre, así que acabamos en un tailandés, SuCheera, que no era mi idea, me hubiera gustado algo más típico de la zona, pero vamos que nos encantó, la comida deliciosa y la camarera un encanto, todo sonrisas. Había tanta hambre que no hubo tiempo de foto, y estaba tan rico que nos comimos hasta la flor.

SuCheera restaurante tailandés en Tunbridge Wells

Y esa fue nuestra excursión, espero que la primera de muchas.

Para terminar, decir que aquí es hoy el día del pancake. No llegaba a entender el porqué, así que lo pregunté ayer en clase de francés (resulta que los franceses tienen dos días del pancake ¡toma ya!), a ver, que a mí me gustan mucho, pero tanto como para celebrar… pues resulta que se hace antes del miércoles de ceniza, por el tema de la peregrinación en el desierto y el maná, me quedé ojiplática. 

París

  Como ya anuncié, el señor Armadillo me regaló por Reyes un fin de semana en París, para probar el steak tartar. Pues misión cumplida, hemos estado en París, pero no solamente para probar el steak tartar sino para disfrutar de una ciudad que parece haber sido hecha para eso precisamente, para disfrutarla. Los que la conocéis, sabéis que tengo razón y los que no ¿a qué estáis esperando? Yo tengo que volver.

Lo que veía desde la cama del hotel, La Sorbona

Hotel Select Plaza de La Sorbona

Primera edición ilustrada de Skahespeare en “Shakespeare and Company”Primera edición ilustrada de Shakespeare en "Shakespeare and Company"

Shakespeare and company

 

Le Castiglione, acogedor, bonito, y comida riquísima. 
Le Castiglione

 

Puesto de mostazas en un mercado Mostazas

Notre Dame de noche, no sé cuándo me gusta más…

Notre Dame de noche

Sacre Coeur

Sacre Coeur

Eros y PsiqueEros y Psique

 Y por supuesto, la torre Eiffel

Torre Eiffel

Por cierto, el steak tartat, delicioso :)

Sanidad británica

El jueves pasado tuve mi primera experiencia “fuerte” en el sistema sanitario británico. Quiero decir, en los casi dos años que llevo aquí, por supuesto he ido al médico, me he hecho análisis, me han puesto vacunas y recetado medicamentos, pero el jueves entré en quirófano ¡chan chan! Nada trágico ni preocupante, de hecho yo pensaba que aquello iba a ser como ir al dentista, en plan: te sientan en una silla, un poco de anestesia y volando para casa, pero no, hubo batita de las de culo al aire de por medio (en realidad no se me veía el culo, ni a nadie en la sala, cuidado). Hospital: Queen Mary. Hora de la cita: 7 de la mañana ¡toma ya! tuve que volver a leer la carta porque pensaba que era un error, pero no, la hora era las 7 de la mañana. En realidad es una hora muy buena porque teniendo en cuenta lo temprano que te tienes que levantar, llegas ya prácticamente sedado. El caso es que Adriana se quedó a dormir en casa de la señora Totoro (gracias infinitas) . Ella estaba tan contenta, iba a dormir con las niñas, cuando se lo dije se alegró no sin antes preguntarme si yo iba a estar bien (amor). El señor Armadillo se pidió el día en el trabajo para acompañarme (más amor), no es que fuera gran cosa, pero bueno, por motivos creo que razonables los hospitales no son mi escenario favorito y un quirófano menos.

El caso es que llegamos allí, señor Armadillo a la sala de espera, yo a una sala con otras señoras todas con sus maletillas, les pregunto si es que se tienen que quedar o es que yo no he sido invitada al club del bolso y resulta que es que nos van a poner ropa hositalaria y ellas traen sus batas, zapatilas, etc., vamos, que son enfermas nivel experto. Y empieza la fiesta, enfermeras que entran y salen, hacen preguntas, análisis, toman la temperatura, etc.  y, por supuesto, nos tenemos que quitar la ropa y nos dan la batita. Lo de las batas y pijamas de hospital no lo llego a entender, es algo como: “Por si acaso usted venía contento, vamos a quitarle su ropa y vamos a ponerle esta, con un color  y una hechura que le hará parecer enfermo o más enfermo, a ver si así conseguimos que se deprima un poco, que esto es un hospital ¡por Dios!”. Allí esperando hasta las 10:30, practicando inglés porque, aunque todas llevábamos libros, había una señora bastante nerviosa, que no lograba concentrarse en la lectura y decidió llevarnos a todas a su terreno, por cierto, todo esto era sin haber comido nada desde la noche anterior, por lo que la señora no dejaba de decir que necesitaba una taza de té (muy British). El anestesista que llega y me pregunta si prefiero anestesia local o total, pero ¿qué vais a hacerme? yo que venía medio tranquila… Local, local, que quiero acabar pronto y tenemos que recoger a Adriana y llevarla luego al médico. Viene el cirujano, encantador, oliendo muy bien, a jabón, con un olor y una actitud que me da confianza y me dice que saldré por la tarde ¿? Vale, su idea de tarde es diferente a la nuestra, no me van a tener allí hasta las 6, saldré a la 1 más o menos (hambre).

Operando: El enfermero que viene a buscarme, un primor, le digo que estoy nerviosa, me dice que él también, sonrío, sonríe. Todo el equipo de quirófano muy amable. El cirujano llega, me pregunta si estoy cómoda, le digo que no es el mejor sitio para relajarse, pero que estoy bien. El enfermero está todo el rato a mi lado, hablándome, tiene un amigo catalán, me pregunta si me gusta el fútbol, vemos que no es un gran tema, hablamos de otra cosa, quiere ir a Madrid en agosto, le digo que no es el mejor mes del año…Me dicen que tengo muy buena actitud, les digo que no es mi primera vez. Mientras, me andan poniendo anestesia y cortándome y relatando lo que están haciendo, me dan ganas de decirles que en realidad no necesito saberlo, que hagan lo que han venido a hacer y ya cuando acaben, que me avisen, no digo nada, creo que es mejor ser correcta con alguien que tiene agujas y bisturíes a mano. Terminan, me dicen que me he portado muy bien (aunque no hay piruleta ni nada).

Después de la operación: Me llevan a la sala donde la gente se despierta, comprueban la tensión, temperatura, saturación de oxígeno… Me llevan en la camilla hacia un ascensor ¿dónde vamos? quiero vestirme e irme, estoy como una rosa. Me llevan a una habitación y me dicen que me van a traer comida, ah, entonces, vale. Una chica muy amable me pregunta qué quiero, café o té y que elija entre una variedad bastante completa de sandwiches. Me los trae junto a una jarra de agua. Viene otra a decirme que me va a traer los medicamentos por si tengo dolor. Como y bebo con agonía, son casi las 12, llevo sin beber desde las 5.30 y sin comer desde la noche anterior.

Resultado: me trataron como a una reina, todo el mundo muy amable, muy contenta con la experiencia.

El sábado me quité el apósito, la herida tiene buena pinta, creo que cicatrizará bien y no dejará mucha marca. Le digo al señor Armadillo que creo que el cirujano hizo un buen trabajo me contesta: “Haberle dicho que te lo firmara” :)

Y como no voy a poner una foto de la herida que ya sé que hay algún aprensivo en la sala, os dejo algunas del sábado anterior, que estuvimos paseando.

    Puente de Waterloo  Placa Rudyard KiplingPub donde comimos, cerca de Covent GardenProbando cerveza y sidra nueva

Teatro Palace

Winter Wonderland

El sábado estuvimos de feria, que sí que se llamaba Winter Wonderland, pero tenía todos los ingredientes para ser una feria (bueno, excepto el calor y el flamenqueo, claro): puestos de comida, puestos donde vendían cosas, y muuuuchos carricoches. Lo montan en Hyde Park y es todo muy bonito, muy invernal y muy navideño, como podéis ver: 

Entrada a Winter Wonderland

Árbol de Navidad en Winter Wonderland

Winter WonderlandWinter Woderland

De repente Adriana se volvió loca y empezó a gritar y yo no entendía lo que decía, hasta que me di cuenta que lo que estaba gritando era: “¡Minion!¡Minion!” porque había visto esto:

 

Winter Wonderland

  Fue la primera vez que se montó en montaña rusa aunque, obviamente, no en una tan grande como esta:

Winter Wonderland

Este es el típico puesto de carreras de camellos, salvo que eran renos y que lo de “Avanti tutti, que empieza la carrera…” no se oía por ninguna parte y así, como dijo el señor Armadillo pues no era lo mismo y el puesto estaba vacío…

 Winter Wonderland

Después de bajarse de la montaña rusa, la amiga se vino arriba y quería buscar la noria, pero claro, conseguimos convencerla de que a lo mejor no era una buena idea…

Noria en Winter WonderlandNoria en Winter Wonderland

 

En fin, un sábado bien aprovechado.