Bajona

Esta va a ser una entrada sobre nada en concreto, mira que ya sabéis que normalmente hablo de libros, películas, conciertos, manualidades, etc. (de hecho tengo que hablaros de algunos de las últimas cosas que he leído y me han molado mil), pero hoy, tarde de domingo muy fría, me apetece escribir y contar cómo me siento en este momento, claro reflejo de cómo soy o de cómo es el ser humano en general.

Resulta que el otro día vi una oferta de trabajo, no la estaba buscando, apareció en Facebook y me dije “Voy a echarle un vistazo”. Me cuadró, me vi haciéndolo. No suelo solicitar ningún puesto, las veces que he enviado mi currículo, por si acaso sonaba la flauta, ni siquiera me han contestado, así que pensé en escribirles y darles mi Linkedin, pero sin esperar respuesta. Me contestaron. Flipé. Tenía que mandar mi currículo, una cover letter, un cuestionario y un plan de clase. Me dio mucha pereza. Tuve una semana liada, nos fuimos a Edimburgo el finde (bieeeeeen) el caso, que se me olvidó. Me desperté el otro día como a las 6 y de repente me vino a la cabeza, tenía que contestarles, al menos diciendo que no iba a enviar nada.

Le conté al señor Armadillo, me dijo que lo mandase. Le dije que tampoco es que quisiera el trabajo. Me dijo, con toda la razón, que siempre puedo decir que no, pero  que pasar por el proceso sería bueno para mí. A ver,  para aclarar las cosas, el curro me interesaba, pero en este momento de mi vida no sé si es lo mejor, me explico: yo ya tengo un trabajo, que me lo he montado yo, que trabajo cuatro días a la semana y que me permite encargarme de casa, compra, etc. llevar y recoger del cole a Adriana y estar con ella. En realidad no quería el trabajo, bueno, lo quería pero no en este momento de mi vida, lo quiero porque a veces me canso de estar sola todo el día, de que mi contacto humano solo sea con niños, me apetece trabajar con gente adulta, tener compañeros de trabajo, coger transporte público incluso, sí como lo oís, de lo que reniega normalmente la gente. Pero sé que si tuviera un trabajo así, andaría de los nervios todo el día para poder coordinar todo, como pollo sin cabeza y no pasaría tanto tiempo con Adriana. Total, que me pasé toda la mañana contestando cuestionario, haciendo cover letter (que no me mola nada), y preparando el plan de clase (ojo, sobre el presente de subjuntivo :-0 ) que me gustó mucho cómo quedó, y lo envié. Debo reconocer que me lo pasé en grande haciendo el plan de clase, que suelo hacerlos para los niños, pero obviamente no es lo mismo preparar una clase para chavales para dar colores, números o pronombres personales que explicar a adultos la diferencia entre perfecto e imperfecto por ejemplo. Pero vamos, que ya estaba pensando que a ver, que si me cogían igual el horario iba a ser una movida, que de vacaciones tú verás, que seguro que iba a tener que trabajar en sábado…

Hoy me han contestado, no encajo con lo que buscan. A tomar viento a la farola. Y la gracia es que me he quedado apagadilla y eso que no lo quería, pero lo del rechazo es que se lleva muy mal…

 

triste

 

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