Clases de español

Como algunos ya sabéis, llevo un tiempecillo dando clases de español a niños. Tengo tres grupos: Reception (lo que sería 3º de Infantil en España, niños de 4-5 años), Year 1 & 2 (niños de 1º y 2º de Primaria, 5-7 años) y un grupo pequeñito de español para hispanohablantes, niñas con padres hispanohablantes pero nacidas aquí, rodeadas por angloparlantes. Quizás a priori no parezca necesario el que niños hispanohablantes necesiten clases de español, pero el problema con los niños bilingües que crecen en un país con un idioma diferente a su lengua nativa es que aprenden todo (incluyendo el leer y escribir) en una segunda lengua y normalmente solamente hablan la lengua materna en casa, con su familia, o en algunos casos, con otros niños en su misma situación. Es por eso que un refuerzo es bueno y a veces necesario para continuar con el desarrollo de su lengua y llegar a ser totalmente bilingües. 

Trabajar con niños es diferente. Siempre había trabajado con adolescentes o adultos y no tiene nada que ver. La capacidad de atención de un niño es diferente, los niños se aburren con facilidad, y te lo dicen o  lo demuestran, los niños ríen por cualquier cosa, protestan e incluso gritan (bueno,  pensándolo bien, también he tenido algún que otro adolescente así… ). En fin, es por eso que, ante todo, la clase tiene que ser divertida. Si un niño se aburre, desconecta, si un niño desconecta, no aprende y se dedica a hacer que los demás también desconecten. Así que he llegado a la conclusión de que es mejor poquito pero divertido, y sigo el consejo de una amiga (que además es maestra) que me dijo que mejor que se lo pasen bien y cuando sean mayores quieran seguir aprendiendo español (u otro idioma) porque lo asocian a algo divertido, a intentar que aprendan mucho y con ello conseguir que lo odien para siempre. 

Lo que normalmente hago es  empezar la clase con un calentamiento que, por ejemplo, puede consistir en un ejercicio donde podemos repasar lo que vimos el día anterior; merendar, y luego entrar en materia (introduciendo el tema con un vídeo normalmente) para terminar con una actividad que siempre tiene que incluir al menos algo para colorear, de ahí para arriba: pegamento, purpurina, tijeras, pegatinas…

El caso, que he pensado ir subiendo por aquí algunas de las cosas que hago en clase,  por compartir con otros profesores de español, por aportar algo, por si a alguien le sirven para inspirarse…  Pero también porque las actividades no valen sólo para que los niños aprendan español, sino que también pueden emplearse para matar el aburrimiento en tardes largas :)

Así que un nuevo apartado en La Armadilla Invencible: clases de español, espero que os guste :)

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De costuras

Tengo varios vaqueros rotos, pero me resistía a tirarlos por si encontraba cómo reciclarlos , seguro que podía hacer algo con ellos… y allí estaban, guardados en un cajón, ocupando espacio. Con parte de unos de Adriana, hice un par de saquitos que me van muy bien para usar en la clase de español (para llevar los tubos de pegamento, las tijeras, los números del bingo, etc).

 

saquitos tela vaquera

Pero tenía unos del señor Armadillo y otros míos por ahí. Pues resulta que el otro día, no me acuerdo cómo, llegué a una página donde había un tutorial para hacer delantales para niños a partir de vaqueros. Genial, era la oportunidad que estaba buscando, así que ¡manos a la obra!

Lo primero es cortar una pernera y descoserla por un lado para que quede abierta, tal que así:

Pernera descosida por un lado

Pernera descosida por un lado

Yo tenía un delantal pequeño de Adriana, así que no ahorré hacer un patrón, ponemos la parte de abajo, la estrecha, para la parte de arriba del delantal, ponemos el patrón o delantal encima y cortamos (siempre acordándonos de dejar un poco de tela para la costura):

 

Delantal o patrón sobre la pernera

Delantal o patrón sobre la pernera

 De largo como queráis, yo lo hice bastante largo, casi hasta donde me daba el vaquero, para que tape bien :)

Por último, esto no venía en el tutorial, pero pensé que ya que estaba reciclando, podíamos reciclar un poco más, así que corté la cinturilla y le quité las trabillas:

vaqueros delatal 3

Y me sirvió para la parte de colgar del cuello y la parte de atar a la cintura:

 

delantal vaqueros

 

Como yo estas cosas suelo hacerlas a lo loco, sin probar mucho, pues resulta que a la chiquilla le quedaba un poco largo de cuello, pero sin problema, le hice un doblez y lo cosí (no pasa nada, así le sirve para cuando crezca):

cuello delantal

 

Lo mismo con la cintura, que también es grande, así que botón a un lado y,  por dentro, una presilla  y así sigo aprovechando el ojal y el botón de los vaqueros:

delantal vaquero

¿Queréis añadirle un bolsillo? Pues a seguir reciclando vaquero ¿Mejor un toque de color? Pues igual con fieltro o con otra tela se le puede hacer un adorno o un bolsillo, a gusto del consumidor, eso ya a la imaginación (y ganas) de cada uno ;)

Adiós a la señora Totoro

La señora Totoro se fue ayer :(

Después de dos años y medio de compartir mil cosas, se ha mudado al frío norte. Después de ese tiempo, creo que ya éramos como familia, venga, no voy a decir que como hermanas, vamos a dejarlo en primas muy cercanas, que se conocen perfectamente, que se dicen las cosas claras, que tienen total confianza, que saben que pueden contar la una con la otra, que se escuchan, que siempre están ahí.

Ya no habrá más “me paso antes del cole por tu casa a tomar un café”, las visitas a las charities para “chafardear”, las tardes en el parque intentando mantener una conversación entre todos los “mamá, mírame, mamá, no me estás mirando”, las compras en el See Woo explicándome qué es cada cosa, el saber de qué o quién estamos hablando sin muchas explicaciones, las escapadas al TKMaxx por la mañana tempranito, las meriendas en una casa o en otra, los “he hecho un bizcocho, magdalenas, galletas (lo que sea) de morir, te llevo”, el esperarte cuando vamos por la calle, vemos un gato y te tienes que parar a acariciarlo, las noches del Pelton Arms (que tendrían que haber sido más), el verte cada día aunque fuera cruzándonos en el camino y saludándonos desde la otra acera, los enfados, las risas… y muchas, muchas cosas.

Pues eso, que te voy a echar de menos, cabrona :)

Otras cosillas

Hola a todos, que no estaba muerta ni estaba de parranda, es que he estado más liada de lo habitual (o quizás un poco más vaga), pero aquí estoy otra vez.

Aunque el frío parece que se está yendo y ya hemos empezado con nuestras excursiones, hoy no voy a hablar de sitios nuevos, eso lo dejaré para otro día. Hoy quiero enseñar cosillas nuevas que he hecho, y me gustaría compartir.

La verdad es que hace mucho que no encuaderno, y aunque lo echo de menos,  es necesario mucho despliegue de medios y da mucha pereza. Pero el caso es que  tampoco me gusta estar quieta, así que me he dedicado a hacer esto:

Gatito

Gatito gordo

Gatitos felices

 Una pareja de gatos felices, porque no me digáis que no tienen pinta de ser felices como perdices :)

De estos no tengo patrón porque los fui haciendo a ojo, pero si alguien está interesado, puedo mandarle fotos más detalladas y a la que sepas hacer crochet básico, no son complicados.

La segunda cosa la he hecho gracias a una amiga que me descubrió el blog Para mi peque con amor, una chica que hace mogollón de cosas chulas y además cuelga los patrones, así que no me pude resistir y me puse a coser esto:

Pantalones cagados

Sí, unos pantalones cagados de toda la vida. Estos son para Adriana, le han encantado y ya mismo hace buen tiempo (espero) para que se los pueda poner. Son fáciles de hacer y no tienen mucho que coser, de hecho, no tengo máquina y los he cosido a mano, así que os animo a que os metáis en el blog y descarguéis los patrones, está todo muy bien explicado. Tengo ganas de hacerme unos para mí, ya os contaré…

Y un día, en un Poundland (o sea, un Todo a 100 pero aquí), encontré una lana que me gustó mucho y era gordita, de las que cunden, así que la compré en plan ¨ya haré algo¨. Quería hacerle un poncho a Adriana, pero tampoco quería complicarme mucho, y esto es lo más fácil que pude encontrar:

Hacemos dos rectángulos iguales, yo hice 45 puntos de base y luego 30 vueltas, todo de punto del derecho (que es más llevadero). Los puntos y vueltas dependerán de la lana, pero para una talla de 5 años, unos 25 cm. de alto por 45 de ancho. Una vez terminados los cosemos así:

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Yo no los cosí, los uní con una aguja de crochet, pero eso ya va en cada uno.

En la zona del cuello le hice de crochet una vuelta de punto alto para que quedase más rematado, pero si no se hace también queda bien.

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De cadeneta le hice un ojal, para ponerle un botón, porque tenía unos muy chulos de animales que compré el otro día, pero si os da pereza, siempre podéis usar un broche o un imperdible de estos grandes, para abrocharlo:

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Botón de oso superchulo

 

Y ya está, ya tenemos el poncho terminado.

Poncho

Y como me sobró lana, hice unos mitones para Adriana y otros para mí, pero os los enseño en el siguiente post, que hoy ya me he enrollado mucho ;)

 

 

 

 

 

 

 

Querido señor Lenny Kravitz

Querido señor Lenny Kravitz:

Cuando tenía 16 años me regalaron por Navidad el “Night owls” de Vaya con Dios (discazo), el rojo de The Beatles (o el azul, no lo recuerdo bien) y el  “Mama said”. Ha llovido mucho desde entonces (de hecho, ha llovido, salido el sol, nevado y cuantos fenómenos meteorológicos se le ocurran), quiero decir que se puede imaginar la de veces que he escuchado ese disco, que entonces era de vinilo, pero que luego compré en CD… El caso es que ir a un concierto suyo era algo que esperaba con cierto entusiasmo, y el sábado, al fin, llegó ese momento.

Dos grupos teloneros, los primeros era un muermo , así que comimos algo. Por cierto, aprovecho para decir a los señores que ponen los puestos de comida en estos eventos: seguro que ya son ricos con esos precios, así que ¿les importaría vender algo más parecido a comida real? digo, que si le doy un bocado al cartón donde ponen el perrito que me dé cuenta, que no me sepa igual que el pan… El segundo grupo, Rival sons, sonaba bastante bien, la verdad, pero claro, una va a lo que va, y un retraso de 45 minutos deja listo a cualquiera y a una le entran ganas de volverse a  casa a ver un capítulo de The good wife con una copita de Sheridan.

Por fin aparece usted y canta Dirty white boots, una marchosilla del último disco, que confieso no he escuchado todavía ¿Emocionada? pues sí, mucho, la verdad, pero  más todavía cuando la siguiente fue American woman y ya como loca cuando empezaron a sonar los acordes de It Ain’t Over ’til It’s Over. Pero a partir de ahí… Sister, vale, una canción muy bonita, pero empezó a alargarla y alargarla y fueron unos 10-15 minutos de canción. A ver, que lleva una pedazo de banda, el guitarra líder es una pasada, las señoras del coro cantaban y se movían de escándalo, la bajista, el teclado, la batería, la trompeta y los saxos, todo eso está muy bien, pero venga solos y solos y venga a alargar canciones… pues para mí es un poco pesado, vamos, que podría haber tocado 10 canciones más en vez de alargar tanto alguna de las que tocó (de hecho, creo que tocó sólo 12 en total)

Otra cosilla, yo canto muy mal, pero me gusta mucho, así que en mi casa me harto de cantar, pero claro, cuando voy a un concierto espero que usted cante más que yo, creo que es lo suyo. Vale que estoy exagerando, pero es verdad que eso de dejar tanto al público que cante, pues hombre, no me acaba de convencer. Lo de “Ahora vosotros” “Ahora las chicas del coro” , así, diez veces, pues cansa.

Señor Kravitz, es usted un poco divo, también hay que decirlo. A ver, que se le perdona porque lleva un montón de años en la música y se lo puede permitir, pero me hubiera gustado un poco más de campechanismo (que no lo recoge el diccionario de la RAE, pero bueno, yo me entiendo).

¿Me gustó? Pues sí, a mí los conciertos me gustan, eso de compartir espacio con un grupo al que normalmente escuchas en tu casa, pues es una pasada, y obviamente sientes la música de otra forma, rodeada de un montón gente con la que no tienes nada en común  salvo el estar viviendo esa experiencia, ese momento y a la que ves tan emocionada como tú, pues es no sé ¿suena muy cursi si digo mágico? El sonido increíble, la banda ya digo que es una pasada, esa voz, señor Kravitz, tan especial, tan suya, y esa presencia en el escenario, pues me alegro de no haberme perdido nada de eso, pero, muy  mi pesar, me esperaba más.

Y una  duda que  tengo y a ver si me la podría aclarar: hablando un día con mi amiga Lorena, estábamos debatiendo porqué se cortó usted el pelo y me gustaría que me confirmase si es por lo que decía ella, que un día llegó usted a la conclusión de que no era justo estar tan bueno, así que decidió estropearse un poco, por si acaso reventaba ;)

 Concierto Lenny Kravitz Wembley 2014

Una de libros

Como ya he hecho otras veces, y ahora que se acerca la época de hacer regalos, me gustaría comentar algunos de los libros que me he leído últimamente, por si a alguien le interesa.

El último ha sido El juego de Ripper de Isabel Allende (gracias mamá por prestármelo). A mñi es que Isabel Allende me gusta muchísimo, tiene un estilo escribiendo tan cercano, como si una amiga te estuviera contando algo, es muy agradable de leer. Esta novela es, sin embargo, un tanto distinta a las demás, es una novela policíaca, sí, como lo leeis, una novela de investigación, así que me he encontrado con un género que me gusta mucho y una escritora que me encanta, un dos por uno. Importante decir, que esta novela yo diría que es apta además para un amplio público, quiero decir, la protagonista es una adolescente, así que para el público joven está bien, pero los coprotagonistas son sus padres y su abuelo, así que creo que es un buen regalo para casi cualquier edad

el juego de ripper

 

Mientras escribo (On writing) de Stephen King, un libro para todos los que quieran inciarse en el mundo de la escritura, donde el autor da una serie de consejos y cuenta cómo es para él el proceso de creación de un libro. La primera parte es casi una autobiografía, así que resulta muy interesante para aquellos (como a mí) a los que les guste Stephen King. Sé que muchos no compartís este gusto, pero sigo creyendo que hace unos retratos de la sociedad en la que vive y de la psicología del ser humano buenísimos,  y que algún día se estudiará como uno de los grandes de la literatura norteamericana del siglo XX. Ya está, ya lo he dicho.

on writing

Por cierto, que también estoy con Dr. Sleep, la continuación de El resplandor y está bastante bien.

La hojarasca de García Márquez, se trata de su primera novela y es donde aparece por primera vez Macondo. Pues hombre, qué voy a decir, es García Márquez, otro de mis favoritos, aunque el final me dejó un poco fría, de estas veces que estás disfrutando con la lectura y no te puedes creer que acabe así, con un final en el que tienes que suponer la mitad de la historia… No obstante me gustó mucho.

La hojarasca

La playa de los ahogados de Domingo Villar. Este se lo regalamos al abuelo del señor Armadillo por Navidad y lo pesqué en las vacaciones de verano.  Novela policíaca, y yo que soy de novela negra, pues me lo bebí en tres días. Además está muy bien escrita, unas descripciones del paisaje y del carácter gallego geniales. Totalmente recomendable. Me gustó mucho el detalle de que cada capítulo empezase con una palabra que iba a aparecer en el mismo y su definición en el diccionario. Ojo, que esta es la segunda novela del autor, la primera es Ojos de agua, con el mismo portagonista, por si queréis seguir un orden. Por cierto, parece que van a estrenar la película para el año que viene, con Carmelo Gómez como Leo Caldas, el inspector de policía protagonista.

La playa de los ahogados

Bueno y esto es todo por hoy, sigo con el de Dr. Sleep (es que me lo estoy leyendo en inglés y me cuesta más concentrarme), The secrets of the happy families de Bruce Feiler sobre cómo mejorar la vida en familia, entre interesante, inspirador y divertido (pero también en inglés) y ayer empecé uno de Patricia Cornwell…¿He dicho ya que me gusta la novela negra? ;)

Ámsterdam

Fin de semana en Ámsterdam, en pareja, pudiendo comer tranquilamente, tener una conversación sin ser interrumpidos, pasear sin que nadie pregunte cuándo volvemos a casa… pues también es necesario de vez en cuando ¿no? :)

Es una ciudad ideal para un fin de semana o tres días, el centro no es muy grande y se puede ver paseando. La gente es muy agradable y todo el mundo habla inglés. Dicho esto, cuento un poco lo que hicimos. Llegamos el viernes muy tarde, por la noche, así que a dormir. El piso estaba en un barrio que se llama De Pipj (no es en el centro, centro, pero está a 10 minutos en tranvía y a no mucho más andando). Cogimos un piso (por Airbnb, muy contentos, por cierto) porque los hoteles en Ámsterdam son del tipo caros y no muy allá.

El sábado por la mañana fuímos paseando hacia el centro. Pasamos por un parque muy bonito, el Sarphatipark.

Sarphatipak Sarphatipark Ámsterdam

Dimos una vuelta por el mercado callejero más antiguo, con más de 100 años, el Albert Cuyp Markt.

Mercado Albert Cuyp Ámsterdam

Pasamos al lado de la Heineken:

Heineken Experience Ámsterdam

 Y en fin, pasear por el centro, la plaza Dam con el Palacio Real, el Magna Plaza (que era una oficina de Correos, pero ahora es un centro comercial),  la estación central, la iglesia de San Antonio, los canales, el barrio rojo… Hablando del barrio rojo, la verdad es que sorprende ver a las prostitutas detrás del cristal, aunque una cosa voy a decir, al menos cuando estuvimos nosotros, no eran las típicas que salen en las guías o en algún reportaje en la tele, que parecen modelos, no, eran de las normales tirando a chungas, no esperéis ver bombones. Los bombones en Puccini, muy caros, pero muy ricos, recomiendo el de café y el de avellana.

Segundo día: Museo Van Gogh, visita obligada. Eso sí, haced caso a lo que dice en la página y reservad por internet, aunque la cola no os la va a quitar nadie, tendréis que esperar menos. Nosotros estuvimos unas dos horas en la puerta. El museo es pequeño, muy bien organizado y con obras y cartas del artista. Y bueno, me encanta Van Gogh, así que todo lo que diga es poco, descubrí alguna obra que no conocía y salí más contenta que unas castañuelas.

Plaza Spui, pues yo diría que es bastante  normalita, vamos, que  tampoco es  necesario verla.

Tercer día: Rijksmuseum,  si te gusta el arte, no te lo puedes perder, sólo el edificio, ya vale la pena.

Rijksmuseum  Ámsterdam

 Y canales, canales y más canales, unos más y otros menos, pero todos bonitos.

Canal en Ámsterdam Canal Ámsterdam

Importante: mucho cuidado con las bicicletas, hay por todas partes, van a toda pastilla y algunas ni tocan el timbre para que te apartes.

Pues resumiendo, que lo pasamos muy bien, es una ciudad en la que podría vivir.

Si queréis saber algo más sobre Ámsterdam como precios, transporte, sitios donde comer, etc. estaré encantada de responder.

¡Feliz semana!

Cosas

Cosas que hacen mi día mejor (aparte de lo obvio):

-Reírme con Adriana al cruzarnos, como cada mañana, con Jennifer, una chica de la que solo sabemos el nombre, y que empezamos a saludar el curso pasado porque nos veíamos todos los días de camino al cole,  y que me diga muy entusiasmada: “Oh, you are lovely, beautiful!” haciendo referencia a mi corte de pelo… Sí, querida Mordecay, otra vez soy gato melón :)

- Que de camino a clase de fotografía, una chica me pare por la calle para decirme que le encanta mi color de pelo, que se ve precioso al darle la luz del sol.

-Que por fin haga frío, y poder estrenar mi sudadera de armadilla, pero que brille el sol .

- Encontrarme en la tienda de la escuela una estantería llena de libros a £ 1 y comprar uno que explica cómo hacer muñecas.

-Que el autobús llegue con tiempo como para llegar puntuales a la clase de música de Adriana.

- Sentarme a tomar un té mientras preparo la clase del viernes (¡con niños pequeños!) y empiezo a escribir un cuento que tengo en la cabeza desde hace más de un mes, pero que todavía no me había puesto a plasmarlo en papel.

- Que el autobús de vuelta parece que estuviera esperándonos y venga justo cuando llegamos a la parada.

 Cosillas :)

Quince años

No, no estoy hablando de la canción, que seguro que es lo primero que se os ha venido a la cabeza (y va a tardar en irse, que es de las que se pegan) hoy hace quince años que conocí al señor Armadillo. Ya sé que hay un montón de escépticos en la sala, pero puedo afirmar rotundamente que fue amor a primera vista, ya está, ya lo he dicho, que nadie tire piedras. Vale, no vamos a llamarlo AMOR, vamos a decir que el muchacho me gustó desde el primer momento, era mi tipo, parecía hecho a medida para mí y como le digo a Adriana cuando se lo cuento, fue verlo y empezaron a salirme corazoncitos de la cabeza. Recuerdo que lo único que pensaba era “Por favor, que no sea imbécil”, que lo de la cosa física está muy bien, pero vamos que venga acompañado de algo más, por favor, si no, apaga y vámonos. Y resultó que no, que el muchacho no era imbécil, de hecho teníamos muchas cosas en común,  podíamos hablar de mil cosas,  era interesante, inteligente y con ese humor ácido con su punto de mala leche que a mí tanto me gusta…

Hoy hace quince años que oí por primera vez su voz al decirnos a mi (muy querida) amiga Susana y a mí “¿Sois españolas?” mientras se echaba el pelo detrás de la oreja. Hoy hace quince años que mi vida cambió por completo y empezó a ser mejor. Hoy hace quince años que conozco a mi mejor amigo. Y como ya le dije el otro día (después de tomarme una sidra, que me pongo más elocuente) es tan genial la sensación de confianza, de estar a gusto, de poder estar hablando horas o quedarnos en silencio, de disfrutar de momentos, de conocernos tan bien, de decir una palabra, una frase, una tontería y saber perfectamente a lo que se refiere el otro, de tener tantos recuerdos, de compartir experiencias, chistes, canciones…

Así que quince años después aquí estamos, quince años más viejos… pero creedme si os digo que todavía me salen corazoncitos de la cabeza cuando lo veo :)

Así no se puede

disfraces

El otro día iba paseando con mi padre cuando vi, en el escaparate de una tienda de juguetes, un disfraz de veterinario. Era muy gracioso y podía pasar también por uno de cirujano, si no fuera porque en el pecho ponía “VET”, porque era todo verde, con gorro y mascarilla incluso. Entré a la tienda a ver si tenían otros chulos, porque aunque Adriana era bastante reacia a disfrazarse hasta hace poco, ahora parece que le va gustando y como el otro día estuvimos jugando a operar a sus muñecos… La conversación fue más o menos esta con la chica de unos 25 – 30 años que atendía en la tienda:

-Hola buenas, he visto un disfraz que tenéis en el escaparate de veterinario ¿tenéis alguno más?

-Tenemos unos pocos, de princesa, de pirata…

- Vale ¿de médico tenéis alguno?

-Sí, hay de médico ¿qué es un niño o una niña?

-Es una niña

-Ah, entonces tenemos de enfermera

-Bueno, pero puede ser médico también ¿no?

-Sí, claro, pero es que el de médico trae pantalones y el de enfermera es un  vestido

Supongo que todas las preguntas que se me pasaron por la cabeza, se os pasan también a vosotros, como:

Si te pregunto por un disfraz de médico ¿qué importancia tiene que sea niño o niña?

Si es niña ¿tiene que ser de enfermera, no puede ser de médico?

Si es niño ¿no puede ser enfermero, tiene que ser médico?

¿Las niñas no llevan pantalones?

Pues eso, que aunque en casa intentes educar en igualdad, y le digas que no tiene que escoger o no escoger  algo porque sea de niños o de niñas, que no hay cosas de niños o de niñas, sino cosas que te gustan o que no te gustan, cuando sales a la calle te lo ponen bastante difícil, y sobre todo, me parece bastante triste que fuera una chica joven  con la que mantuve la conversación.