Así no se puede

disfraces

El otro día iba paseando con mi padre cuando vi, en el escaparate de una tienda de juguetes, un disfraz de veterinario. Era muy gracioso y podía pasar también por uno de cirujano, si no fuera porque en el pecho ponía “VET”, porque era todo verde, con gorro y mascarilla incluso. Entré a la tienda a ver si tenían otros chulos, porque aunque Adriana era bastante reacia a disfrazarse hasta hace poco, ahora parece que le va gustando y como el otro día estuvimos jugando a operar a sus muñecos… La conversación fue más o menos esta con la chica de unos 25 – 30 años que atendía en la tienda:

-Hola buenas, he visto un disfraz que tenéis en el escaparate de veterinario ¿tenéis alguno más?

-Tenemos unos pocos, de princesa, de pirata…

- Vale ¿de médico tenéis alguno?

-Sí, hay de médico ¿qué es un niño o una niña?

-Es una niña

-Ah, entonces tenemos de enfermera

-Bueno, pero puede ser médico también ¿no?

-Sí, claro, pero es que el de médico trae pantalones y el de enfermera es un  vestido

Supongo que todas las preguntas que se me pasaron por la cabeza, se os pasan también a vosotros, como:

Si te pregunto por un disfraz de médico ¿qué importancia tiene que sea niño o niña?

Si es niña ¿tiene que ser de enfermera, no puede ser de médico?

Si es niño ¿no puede ser enfermero, tiene que ser médico?

¿Las niñas no llevan pantalones?

Pues eso, que aunque en casa intentes educar en igualdad, y le digas que no tiene que escoger o no escoger  algo porque sea de niños o de niñas, que no hay cosas de niños o de niñas, sino cosas que te gustan o que no te gustan, cuando sales a la calle te lo ponen bastante difícil, y sobre todo, me parece bastante triste que fuera una chica joven  con la que mantuve la conversación.

 

 

Héroes

Después de mucho tiempo sin pasar por aquí, hoy no voy a contar nuestro viaje a Escocia, eso lo dejaré para otro día, porque hoy voy a dedicar el post al Duende, como su mamá lo llama. El Duende es un niño que por esas cosas injustas de la vida, se encontró con una enfermedad muy fea, leucemia, pero por esas cosas maravillosas de la vida, encontró un donante de médula y está recuperándose. Si queréis conocer a su mamá, Carola, y la magnífica campaña que ha hecho para animar a todos a hacerse donantes, pasad por su blog, La silla turquesa y después de leerlo todo, si ya estáis animados, no dejéis de visitar la web de la Fundación Josep Carreras donde podéis encontrar la respuesta a todas las dudas que se os hayan quedado en el tintero: www.fcarreras.org.

Nunca he hablado de esto por aquí, pero quiero aportar mi granito de arena a la campaña de Carola y dar mi punto de vista: el de alguien que ha recibido un transplante de médula.

La leucemia aparece sin más, como siempre digo, hay gente a la que le toca la lotería y gente a la que le toca la leucemia. Para que nos entendamos, aunque hay diferentes tipos de enfermedad, básicamente lo que ocurre es que a tus células que producen la sangre, un día se les va la cabeza y empiezan a hacer las cosas mal, a producir a lo loco, pero basura. Las mías decidieron que un buen momento para hacer aquello fue durante mi embarazo, así que cuando me hicieron el análisis de la glucosa, descubrieron que azúcar no tenía, sino algo un pelín más grave. Estaba preparando mi fiesta de cumpleaños cuando me avisaron del hospital, tenía que ir a repetir el análisis. Nos asustamos pensando que algo le podía pasar al bebé y más me asusté cuando en Urgencias me atendían tan rápido, eso no era normal. Y ¡pum! la noticia, recuerdo que en ese momento pensé: “No me puedo morir ahora, todavía tengo que viajar a muchos sitios, me quedan muchas cosas por hacer…” Me trasladaron de hospital porque tenían que hacerme una cesárea de urgencia para poder empezar con el tratamiento.

No me voy a alargar con todo el proceso, el caso es que en principio se suponía que, por el tipo que era, se podía curar sólo con quimioterapia, así que allí que íbamos, 5 ciclos, pero resultó que no era suficiente, quedaba lo que se llama enfermedad mínima residual y mi hematóloga me decía que lo mejor era un trasplante de médula. Le hicieron las pruebas a mi querido hermano, pero no era 100% compatible, y es que no es tan fácil como parece, de hecho, las probabilidades de que un hermano sea totalmente compatible son de un 25%. Había que buscar en el banco de donantes y no había ningún donante adulto compatible conmigo. En ese momento es cuando no llegas a entender cómo no hay más campañas por parte del Gobierno para informar de la importancia que tiene el hacerse donante de médula, como ya dije una vez, si alguien salva la vida de otra persona, en plan, no sé, vamos a ponernos peliculeros, un bombero que saca a un bebé de entre las llamas, estoy totalmente segura que sale en todos los telediarios, periódicos, etc. se le harían miles de honores…¿No es lo mismo un donante?¿No es un héroe también?¿No está salvándole la vida a alguien? Yo lo veo así, y toda la gente que haya recibido un trasplante sé que también. Tengo mucha suerte, porque estoy rodeada de héroes que en ese momento se hicieron donantes.

Finalmente, encontraron un cordón umbilical con el que podían hacer el trasplante. Ahora tengo otro grupo sanguíneo, el de la persona que me salvó la vida.

Desde aquí quiero agradecer a Carola su campaña por la donación de médula;y aprovechar para agradecer también al Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, por los días que pasé en él, que fueron muy pocos, pero estuve muy bien atendida; al Hospital Gregorio Marañón de Madrid, a todo el equipo médico, a Gabriela, mi hematóloga durante la quimio y a Jose, residente, que me acompañaron cuando vi por primera vez a Adriana; a Mi, mi hematóloga durante el trasplante; a todo el equipo médico de Hematología; a todas las enfermeras y al enfermero jefe y a todos los auxiliares, por darme conversación, por estar ahí, por hacer tan bien su trabajo; y a las limpiadoras que venían dos veces al día para que la habitación estuviese bien limpia. También quiero agradecer a todos los amigos y familiares que se hicieron donantes de médula, sois mis héroes; a mi querido hermano que, a pesar de pasarlo fatal con las agujas, hizo de donante auxiliar, para que su sangre fuera mis 300; y a todos los que estuvieron ahí, de una manera u otra, los padres del señor Armadillo, mis padres, toda la familia, todos los amigos que me llamaban o escribían correos, los que me visitaron cuando se pudo. Gracias, gracias, gracias.

Mención especial al señor Armadillo, que siempre estuvo a mi lado, llorando cuando tocaba, pero también riendo mucho, dándome ánimos, apoyándome, cogiéndome de la mano, siendo un valiente. Y a Adriana, por ser tan fuerte y salir adelante, por ser un motivo por el que luchar.

Y por supuesto, mil gracias al donante desconocido, a ese cordón umbilical unos padres donaron y que salvó mi vida.

 

Lógica infantil

Conversación mañanera camino del cole:

-Quiero ser mayor…

-¿Y eso por qué?

-Ayer un niño de la clase me preguntó cuántos años tenía, le dije que 4 y él me dijo que era pequeña, que él tenía 5.

-Pues no pasa nada porque además ya mismo cumples 5.

-Ya, pero yo quiero ser igual que él porque hay niños en mi clase que son más grandes y yo soy pequeña.

- Bueno pero es que todos somos diferentes, porque imagínate qué aburrido si todos fuéramos iguales, sería un rollo…

- Vale, pero yo quiero ser mayor.

- No pasa nada por tener menos años, mira, papá tiene 3 años menos que yo y no le importa…

-Pues yo quiero tener 7 años.

-¿Por qué?

- Para no tener que subirme encima de nada para darte un beso.

Ahí me agacho y le doy un beso, salen corazoncitos de mi cabeza, me ha salido zalamera, como su padre.

-No te preocupes, yo me agacho cuando quieras, de todas formas para ser tan alta como yo tendrás que esperar a tener unos 14.

- A los 14 seré muy mayor, podré trabajar…

-No hija, no empieces a trabajar con 14, estudia primero…

-¿Tú cuántos años tienes?

-38, pero yo soy muy vieja, tengo 34 años más que tú, eso es un montón.

- pues yo quiero tener 38.

-Nooooo, que cuando tú tengas 38, yo seré viejita, viejita…

- Pues lo que puedes hacer es comer un día sí y otro no, así tardas más en hacerte vieja.

:)

Tunbridge Wells

El sábado nos fuimos (por fin) de excursión. Hizo un día frío pero soleado, que invitaba a no quedarse en casa, además, después del trabajito que me ha costado arreglar todo el tema del coche (y la pasta) lo suyo es que lo usemos, así que queda inaugurada la temporada de excursiones. El señor Armadillo quería trabajar un poco por la tarde (en ese proyecto que nos va a hacer ricos) así que nada de destinos un poco más alejados como Bath (adonde tenemos que ir porque todo el mundo dice que es muy bonito y porque me acabo de leer dos novelas de Jane Austen, y te dan unas ganas de ir…) o Brighton, busqué algo más cerca y a poco menos de una hora está Tunbridge Wells. Es una ciudad que data de 1606 cuando fue descubierto un manantial de aguas (Chalybeate Spring) y los aristócratas y la gente de “dineros” empezaron a ir a tomar las aguas.  No es la muerte. Está bien, con muchas tiendas, un poco pijín, con edificios bonitos, vale la pena, pero no como para volverse loco.

 

Ejemplos de edificios bonitos:

Opera House Tunbridge WellsTunbridge Wells

Tunbridge Wells

Esta era una zona de tiendas en soportales que se llamaba The Pantiles, con cafés muy monos. Por cierto que es donde se supone que está la oficina de turismo, pero no logramos encontrarla.

The Pantiles

The Pantiles

 Parque gigantesco01d13473d9c7c9448aae14d706aabc24fa7e65954b01ea794e53bd1e7a07e57d8c95ae8b105b9307350c

El señor Armadillo tenía ganas de comer pie (léase “pai”, obviamente, no se ha vuelto caníbal, ni nada de eso), pero resulta que miramos en dos pubs y no había, creo que porque eran más rollo restaurante (por lo de zona pija y eso, supongo), el caso es que eran casi las tres de la tarde y había hambre, así que acabamos en un tailandés, SuCheera, que no era mi idea, me hubiera gustado algo más típico de la zona, pero vamos que nos encantó, la comida deliciosa y la camarera un encanto, todo sonrisas. Había tanta hambre que no hubo tiempo de foto, y estaba tan rico que nos comimos hasta la flor.

SuCheera restaurante tailandés en Tunbridge Wells

Y esa fue nuestra excursión, espero que la primera de muchas.

Para terminar, decir que aquí es hoy el día del pancake. No llegaba a entender el porqué, así que lo pregunté ayer en clase de francés (resulta que los franceses tienen dos días del pancake ¡toma ya!), a ver, que a mí me gustan mucho, pero tanto como para celebrar… pues resulta que se hace antes del miércoles de ceniza, por el tema de la peregrinación en el desierto y el maná, me quedé ojiplática. 

París

  Como ya anuncié, el señor Armadillo me regaló por Reyes un fin de semana en París, para probar el steak tartar. Pues misión cumplida, hemos estado en París, pero no solamente para probar el steak tartar sino para disfrutar de una ciudad que parece haber sido hecha para eso precisamente, para disfrutarla. Los que la conocéis, sabéis que tengo razón y los que no ¿a qué estáis esperando? Yo tengo que volver.

Lo que veía desde la cama del hotel, La Sorbona

Hotel Select Plaza de La Sorbona

Primera edición ilustrada de Skahespeare en “Shakespeare and Company”Primera edición ilustrada de Shakespeare en "Shakespeare and Company"

Shakespeare and company

 

Le Castiglione, acogedor, bonito, y comida riquísima. 
Le Castiglione

 

Puesto de mostazas en un mercado Mostazas

Notre Dame de noche, no sé cuándo me gusta más…

Notre Dame de noche

Sacre Coeur

Sacre Coeur

Eros y PsiqueEros y Psique

 Y por supuesto, la torre Eiffel

Torre Eiffel

Por cierto, el steak tartat, delicioso :)

Sanidad británica

El jueves pasado tuve mi primera experiencia “fuerte” en el sistema sanitario británico. Quiero decir, en los casi dos años que llevo aquí, por supuesto he ido al médico, me he hecho análisis, me han puesto vacunas y recetado medicamentos, pero el jueves entré en quirófano ¡chan chan! Nada trágico ni preocupante, de hecho yo pensaba que aquello iba a ser como ir al dentista, en plan: te sientan en una silla, un poco de anestesia y volando para casa, pero no, hubo batita de las de culo al aire de por medio (en realidad no se me veía el culo, ni a nadie en la sala, cuidado). Hospital: Queen Mary. Hora de la cita: 7 de la mañana ¡toma ya! tuve que volver a leer la carta porque pensaba que era un error, pero no, la hora era las 7 de la mañana. En realidad es una hora muy buena porque teniendo en cuenta lo temprano que te tienes que levantar, llegas ya prácticamente sedado. El caso es que Adriana se quedó a dormir en casa de la señora Totoro (gracias infinitas) . Ella estaba tan contenta, iba a dormir con las niñas, cuando se lo dije se alegró no sin antes preguntarme si yo iba a estar bien (amor). El señor Armadillo se pidió el día en el trabajo para acompañarme (más amor), no es que fuera gran cosa, pero bueno, por motivos creo que razonables los hospitales no son mi escenario favorito y un quirófano menos.

El caso es que llegamos allí, señor Armadillo a la sala de espera, yo a una sala con otras señoras todas con sus maletillas, les pregunto si es que se tienen que quedar o es que yo no he sido invitada al club del bolso y resulta que es que nos van a poner ropa hositalaria y ellas traen sus batas, zapatilas, etc., vamos, que son enfermas nivel experto. Y empieza la fiesta, enfermeras que entran y salen, hacen preguntas, análisis, toman la temperatura, etc.  y, por supuesto, nos tenemos que quitar la ropa y nos dan la batita. Lo de las batas y pijamas de hospital no lo llego a entender, es algo como: “Por si acaso usted venía contento, vamos a quitarle su ropa y vamos a ponerle esta, con un color  y una hechura que le hará parecer enfermo o más enfermo, a ver si así conseguimos que se deprima un poco, que esto es un hospital ¡por Dios!”. Allí esperando hasta las 10:30, practicando inglés porque, aunque todas llevábamos libros, había una señora bastante nerviosa, que no lograba concentrarse en la lectura y decidió llevarnos a todas a su terreno, por cierto, todo esto era sin haber comido nada desde la noche anterior, por lo que la señora no dejaba de decir que necesitaba una taza de té (muy British). El anestesista que llega y me pregunta si prefiero anestesia local o total, pero ¿qué vais a hacerme? yo que venía medio tranquila… Local, local, que quiero acabar pronto y tenemos que recoger a Adriana y llevarla luego al médico. Viene el cirujano, encantador, oliendo muy bien, a jabón, con un olor y una actitud que me da confianza y me dice que saldré por la tarde ¿? Vale, su idea de tarde es diferente a la nuestra, no me van a tener allí hasta las 6, saldré a la 1 más o menos (hambre).

Operando: El enfermero que viene a buscarme, un primor, le digo que estoy nerviosa, me dice que él también, sonrío, sonríe. Todo el equipo de quirófano muy amable. El cirujano llega, me pregunta si estoy cómoda, le digo que no es el mejor sitio para relajarse, pero que estoy bien. El enfermero está todo el rato a mi lado, hablándome, tiene un amigo catalán, me pregunta si me gusta el fútbol, vemos que no es un gran tema, hablamos de otra cosa, quiere ir a Madrid en agosto, le digo que no es el mejor mes del año…Me dicen que tengo muy buena actitud, les digo que no es mi primera vez. Mientras, me andan poniendo anestesia y cortándome y relatando lo que están haciendo, me dan ganas de decirles que en realidad no necesito saberlo, que hagan lo que han venido a hacer y ya cuando acaben, que me avisen, no digo nada, creo que es mejor ser correcta con alguien que tiene agujas y bisturíes a mano. Terminan, me dicen que me he portado muy bien (aunque no hay piruleta ni nada).

Después de la operación: Me llevan a la sala donde la gente se despierta, comprueban la tensión, temperatura, saturación de oxígeno… Me llevan en la camilla hacia un ascensor ¿dónde vamos? quiero vestirme e irme, estoy como una rosa. Me llevan a una habitación y me dicen que me van a traer comida, ah, entonces, vale. Una chica muy amable me pregunta qué quiero, café o té y que elija entre una variedad bastante completa de sandwiches. Me los trae junto a una jarra de agua. Viene otra a decirme que me va a traer los medicamentos por si tengo dolor. Como y bebo con agonía, son casi las 12, llevo sin beber desde las 5.30 y sin comer desde la noche anterior.

Resultado: me trataron como a una reina, todo el mundo muy amable, muy contenta con la experiencia.

El sábado me quité el apósito, la herida tiene buena pinta, creo que cicatrizará bien y no dejará mucha marca. Le digo al señor Armadillo que creo que el cirujano hizo un buen trabajo me contesta: “Haberle dicho que te lo firmara” :)

Y como no voy a poner una foto de la herida que ya sé que hay algún aprensivo en la sala, os dejo algunas del sábado anterior, que estuvimos paseando.

    Puente de Waterloo  Placa Rudyard KiplingPub donde comimos, cerca de Covent GardenProbando cerveza y sidra nueva

Teatro Palace

Libros, librillos y libracos

Pues sí, hoy toca post acerca de libros, ya sé que hubiera venido mejor antes de Navidad (como he hecho otras veces), cuando se suelen regalar, pero como constantemente nos estamos inventando ocasiones para regalar, aparte de cumpleaños, santos, aniversarios, etc. y ya mismo llega San Valentín, pues de aquí igual sacáis alguna idea.

Aunque no conseguí superar el reto que me marqué el año pasado, a saber, llegar a leer 40 libros (si queréis marcaros una meta, u opinar, comentar, recomendar y ver lo que otros opinan, puntúan o recomiendan: Goodreads), tampoco es que me quedara corta, llegué a los 25, no está nada mal… No los voy a comentar todos, por supuesto, pero si me gustaría destacar alguno.

El tango de la Guardia Vieja de Pérez Reverte: libraco. Precioso, de los de llorar, un cinco estrellas. Debo reconocer que a mí este señor ya me gustaba cómo escribía, pero es que con esta novela me ha conquistado del todo, y es que no había leído nada así de él. Es una novela de amor, pero de mucho amor, de un amor de los que duelen, de los imposibles, de los apasionados, de los que te tienen pegadita al libro, que no lo sueltas porque quieres saber qué pasa pero que tampoco quieres que se acabe. Es un libro de los que dejan vacío cuando los terminas, de los que te tiras un tiempo sin decidirte por el siguiente porque sabes que no va a estar a la altura.

 el tango de la guardia vieja

 

Brooklyn Follies de Paul Auster: libraco. De hecho era ya la segunda o tercera vez que me lo leía y me lo he empezado a leer en inglés. Es el libro que me descubrió a Paul Auster y me encanta. Tiene partes duras, partes tristes, partes interesantes, partes divertidas… tiene de todo. De los que te dejan de subidón cuando los acabas. Aquí lo que pensé la primera vez que lo leí ;)

brooklyn follies

También de Paul Auster, Diario de invierno. Escrito en primera persona, cuenta episodios de su vida. Un libro que recuerdo como tranquilo, relajante. De los buenos de verdad de Paul Auster. A destacar, el episodio de la madre, me pareció precioso.

Diario de invierno

El día de los trífidos de John Wyndman. Muy bueno, ciencia ficción apocalíptica escrita a principios de los años 50. Inquietante, no volverás a pasear por un parque con tranquilidad. Muy recomendable.

El día de los trífidos

Bueno, y como no me quiero poner pesada, otro día seguimos, pero antes ¿qué pasa si juntas dos series que me encantan en una camiseta? Pues que el señor Armadillo la encuentra y me la regala :)

Doctorama

Hola 2014

Hola a todos. Feliz año nuevo. Sé que he estado perdidísima, pero ya sabéis que las fechas navideñas son así, familia, familia y más familia, con el añadido de que nosotros nos vemos de higos a brevas, también tocaba ITV, sí, ya que iba a España, visita al ginecólogo y al dentista (todo muy bien, por cierto). También hemos estado con amigos, café por aquí, cena por allá (aprovechando que teníamos canguros). Pero sobre todo: comer. Ya no me agobio, ya sé que vuelvo a casa con un par de kilos de más, pero no puedo resistirme a los mantecados, roscos, turrones… para colmo mi padre compró borrachuelos, una caja de miel y otra de azúcar (te quiero papá) y mi madre hizo lomo en manteca con su zurrapa (te quiero en mamá)… En fin, que entre una cosa y otra, yo que quería leer mucho estas Navidades, pues nada, y de estudiar francés para mis clases, pues tampoco. Así que ¿empezamos con los propósitos de año nuevo?

1.- Ponerme en forma.

2.- Dedicar todos los días un ratito, por poco que sea, a leer.

3.- Ponerme en serio con el francés, estudiar toooooodos los días.

En el apartado regalos, los Reyes se han portado muy bien, claro, como soy tan buena… :) Pero el premio a mejor regalo del año se lo ha llevado el señor Armadillo, sin duda. Estuvimos hablando de que nunca he probado el steak tartar y me apetece un montón, así que bajo el árbol encontré un vale para una cena en un Le castiglione donde, por lo visto, ponen un steak tartar  increíble. La gran sorpresa vino cuando al entrar en la página del restaurante resulta que está en París ¡sí, nos vamos un fin de semana a París en febrero! Por supuesto que haré mil fotos y las compartiré con vosotros.

En otro orden de cosas, mi querido hermano me ha descubierto una serie que recomiendo desde aquí: Whitechapel, si os gustan las series policíacas, esta os gustará.

Además, estamos enganchadísimos a Dr. Who y yo estoy locamente enamorada de David Tennant, sí, el señor Armadillo lo sabe y me da su bendición ;)  

Pues eso, feliz 2014 y prometo ir enseñándonos cosas nuevas y no estar tan perdida :)

Propósitos de año nuevo antiguos

Busco la entrada que hice en el blog, me pongo a repasar los propósitos de año nuevo que hice el año pasado, me doy cuenta de que queda un mes para poder cumplir lo incumplido y me encuentro con que: 

1.- He intentado organizarme mejor y lo he hecho… a ratos.

2.- Lo de enseñar a leer y a escribir a Adriana… bueno, escribir ya sabe, en mayúsculas y le tienes que dictar las letras, pero bueno, eso sí que se lo he enseñado yo. De todas formas, las minúsculas y los sonidos y, claro, a leer, le están enseñando en el cole aunque en casa también hay que currar, porque claro, tiene que aprender a leer en dos idiomas.

3.- Escribir. Sí, estuve escribiendo, pero lo dejé, tengo que volver a retomarlo, le debo al señor Armadillo y a la señora Totoro, que también ha manifestado interés, la historia de Supergarban y también tengo que escribir un musical sobre reciclaje que surgió una mañana yendo para el cole (sí, cuando Adriana empieza con su “Cuéntame una historia o un cuento).

4.-Leer. Menos de lo que me hubiera gustado y no cumplo el reto de Goodreads ni para atrás, eso sí, he leído alguna novela en inglés que eso era un propósito-reto.

5.- Aprender cosas nuevas. Pues sí, hice el curso de ELE (Español como Lengua Extranjera, por si alguien no sabe de lo que hablo) y estoy aprendiendo francés, así que se puede dar como cumplido. La caligrafías…el señor Armadillo me regaló los avíos, pero todavía no me he puesto, lo sé, soy un desastre.

6.- Lo de mejorar…casi que ni lo comento.

El caso, que el otro día hice estos mini-mini-cuadernillos y pensé que podrían servir para regalar como chequera de regalos, rellenarlos con cosas en plan: “Vale para una noche de cine, tú eliges las pelis” o “Vale por un desayuno en la cama”…en fin, ya me entendéis. Pero también podría servir para escribir los propósitos de año nuevo y llevarlos siempre en la cartera o monedero, así los tendríamos a mano y no nos olvidaríamos en febrero de lo que nos habíamos propuesto (como suele pasar y a mí me ha pasado). 

Cuadernillos01efd928109cee1b8194937b5e57de0eaf280033cc Cuadernillos

                             Cuadernillos en azul Cuadernillos

Aquí los tenéis, primero todos juntos y luego ordenados por tonos, por cierto, a los niños les encantan, sobre todo cuando si les dices que son para escribir sus deseos.

Winter Wonderland

El sábado estuvimos de feria, que sí que se llamaba Winter Wonderland, pero tenía todos los ingredientes para ser una feria (bueno, excepto el calor y el flamenqueo, claro): puestos de comida, puestos donde vendían cosas, y muuuuchos carricoches. Lo montan en Hyde Park y es todo muy bonito, muy invernal y muy navideño, como podéis ver: 

Entrada a Winter Wonderland

Árbol de Navidad en Winter Wonderland

Winter WonderlandWinter Woderland

De repente Adriana se volvió loca y empezó a gritar y yo no entendía lo que decía, hasta que me di cuenta que lo que estaba gritando era: “¡Minion!¡Minion!” porque había visto esto:

 

Winter Wonderland

  Fue la primera vez que se montó en montaña rusa aunque, obviamente, no en una tan grande como esta:

Winter Wonderland

Este es el típico puesto de carreras de camellos, salvo que eran renos y que lo de “Avanti tutti, que empieza la carrera…” no se oía por ninguna parte y así, como dijo el señor Armadillo pues no era lo mismo y el puesto estaba vacío…

 Winter Wonderland

Después de bajarse de la montaña rusa, la amiga se vino arriba y quería buscar la noria, pero claro, conseguimos convencerla de que a lo mejor no era una buena idea…

Noria en Winter WonderlandNoria en Winter Wonderland

 

En fin, un sábado bien aprovechado.